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 Ahmed el amraoui  Gato encerrado

Tribuna infomarruecos.ma

 

Ahmed El-Amraoui
Escritor-Traductor

Los refranes, los modismos y las locuciones en los idiomas en general son una clave lingüística muy importante, es que resumen la experiencia de la vida de los pueblos. Y normalmente duran mucho entre la población en sus charlas y sus escrituras pasara lo que pasara. Pues aquí tenemos a uno que me parece abandonado. Aquí hay gato encerrado: Dice la nota del  internet que se dice cuando pensamos que hay una causa o razón oculta. La frase proviene de la costumbre en el Siglo de Oro de guardar dinero en bolsas hechas con piel de gato.

 A mí personalmente  me parece que es el tiempo idóneo  para sacar este dicho a la luz para describir lo que pasa en la política de España: tanto de derechas como de izquierdas.

En el caso del llamado Ghali en concreto, y del grupo separatista llamado Polisario en general, hay un gato encerrado.

El dinero escondido en la piel de gato, nunca llama la atención de los ajenos. A lo mejor porque huele mal.

El dinero y la fortuna de algunos políticos españoles y argelinos, están escondidos también en la causa del Sahara marroquí. Muchas asociaciones ONG, declaran haber enviado ayudas a la gente de los campamentos, pero no llegaba nada porque se confiscaba y se desviaba según los intereses de los presuntos líderes como el llamado Ghali. ¡Que más quieren los políticos españoles para entender que se trata nada más de una banda de ladrones!

La amabilidad con la que estos políticos tratan a los miembros del Polisario tanto lideres como la gentuza extendida por el territorio español, sin oficio pero con mucho beneficio, deja muchos cabos sueltos en la actitud de un estado moderno y democrático. Personalmente nunca he visto u oído hablar, mientras estaba viviendo en España, que uno de ellos trabaja y ejerce algún oficio en España: viven en una abundancia total, con envidiable vaguería mucho mejor que muchos españoles, sacan la nacionalidad española, en un cerrar y abrir de ojos inclusive sin trabajar, mientras que los trabajadores marroquíes tienen que esperar diez años.

Si el estado español se siente avergonzado por su política colonial, y si cree que había dejado este problema en el Sahara marroquí, pues, tiene que sentir la vergüenza, primero, por unos hechos históricos reales cometidos por los católicos en América latina al exterminar o cristianizar  por fuerza a indígenas,  y antes en Andalucía al expulsar a los propios andaluces, y luego en el norte de Marruecos con los victimas del gas mostaza (cuyos representantes mandaron una carta a Aznar sin recibir hasta ahora una respuesta, tal como lo niega la derecha francesa con la victimas argelinas). Sí, es verdad, aquí hay un gato encerrado.

Es la única causa en España, que une a los de la extrema derecha con los de la extrema izquierda, y entre ellos se pierde la voz de algunas personas sensatas de la izquierda como la del señor Zapatero.

Es una regla política, mediocre, la de dirigir la atención de la gente hacia problemas de fuera, cuando la cosas se ponen difíciles en el interior del país. Tal es el caso de la política española en su actitud respecto a Marruecos. Siempre están hablando de la buena vecindad, y de los intereses mutuos que acercan los dos países, y al final giran hacia un puñado de líderes secuestrando a muchos inocentes y comerciando con sus destinos.

En España ahora podemos decir, literalmente y lejos del efecto del refrán, tranquilos que hay un gato  encerrado en el hospital. En frente hay víctimas, hechas de carne y hueso y sentimientos, esperando que se haga justicia. Algunos dicen que han sido violados y torturados, de sus pieles se han hecho monederos y fortunas en el siglo del Euro, como el pobre gato del siglo del oro.

Si hay justicia, creo que será la primera vez en la historia, que un gato se convertirá  en un ratón que espera asustado, en un desagüe, su… fin.

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