Cronica desde TindufFeatured

Alucinaciones para el consumo local: La “guerra” de Ghali

Argumentos letales

 

 

No importa quién soy ni cómo me llamo, ni de donde soy ni como he llegado hasta aquí, sino lo que voy a revelar, porque a excepción de una sola hermana, internada hace 11 meses en un hospital de Nuakchot, antes de decidir regresar a su país: Marruecos, toda mi familia (15 miembros entre próximos y lejanos parientes) sigue, como la inmensa mayoría de su población, rehén del Polisario en los campamentos de Tinduf pero esto no lo sabrán a través de España y sus laberintos de “derechos humanos” y de “solidaridad’ internacional… La situación de la población de estos campamentos es real y potencialmente inquietante. Atada a la vida, la gente se pregunta con qué derecho fue sometida a tantas humillaciones y a tantos atentados contra su dignidad saharaui. Cunde la desconfianza y la parquedad. Desaparecen trágicamente la solidaridad, la fraternidad y el amor al prójimo. La gente no busca más que sobrevivir para el día siguiente con la eterna pregunta de que si alguna ayuda humanitaria internacional u otra limosna haya llegado al campamento y, sobre todo, si les va a poder llegar parte de ellas.

No. En su tentativa de calmar la explosiva situacion, Brahim el Ghali no logra convencer a la población de este gulag argelino. La verdadera guerra, la única de la que es capaz de emprender, la emprende desde hace meses: arrestar, deportar, encarcelar y torturar a sus oponentes o a los que se imagina que lo sean.

En estos tristes campamentos ya nadie tiene ganas ni humor de es cuchar, menos aún creer, a un genocida, objeto de mil órdenes internacionales de busca y captura por sus crímenes contra la humanidad y contra esta población de los campamentos de Tinduf y que se atrinchera en este gulag detrás de Argelia y sus aves de rapiña que no sacian su apetito de enriquecimiento ilícito.

“El fin de Ghali es el fin de las exorbitantes ganancias de los diferentes tráficos”, comentaba ayer el hermano de uno de los desaparecidos durante las últimas 48 horas, antes de enfatizar: mi hermano no ha hecho nada, solo ha formulado implícitamente dudas sobre la muerte natural de Mohamed Abdelaziz”.

La teoría del “enemigo exterior” de la “amenaza exterior” de la  “ineludible guerra” no convence a nadie. Primero Ghali debe explicar el origen de las colosales fortunas depositadas en bancos canarios y españoles de sus colaboradores y de la propia, él, que procede de una familia de soldados rasos al servicio del ocupante español que no tenían donde caerse muertos.

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