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Año Nuevo Amazigh: Un símbolo de la identidad amazigh en Marruecos

Estudio

Dr. Mohamed Mhamed KHATTABI
Diplomático, escritor, investigador, traductor marroquí y miembro de la Academia Hispanoamericana de Letras y Ciencias, Bogotá (Colombia).

El 14 de enero de 2024, se dieron inicio a las festividades en Marruecos en conmemoración del Año Nuevo Amazigh, marcando así el año 2974. De manera paralela, eventos festivos similares tuvieron lugar en diversas naciones limítrofes que albergan comunidades destacadas de amazigh.

Es bien sabido entre académicos e historiadores de confianza que la palabra « Amazigh » tiene su origen en la lengua original amazigh de los tuaregs, donde significa « hombres libres » o « nobleza », y posteriormente este significado se ha trasladado al árabe. Este sentido es respaldado por figuras como Hassan ibn Muhammad al-Wazzan, también conocido como « León el Africano », autor de « Descripción de África », así como otros expertos que corroboran esta interpretación. Los « Amazigh » constituyen grupos étnicos que habitan en áreas que se extienden desde el oasis de Siwa en el oeste de Egipto hacia el este, abarcando las tierras más occidentales del océano Atlántico en Marruecos hacia el oeste, y desde las costas del mar Mediterráneo hacia el norte, hasta el Gran Desierto al sur.

Las ceremonias y manifestaciones durante estas celebraciones están estrechamente vinculadas a la fertilidad de la tierra. Los amazighs anhelan que el nuevo año amazigh traiga consigo una cosecha abundante, generosidad y prosperidad agrícola. La creencia amazigh siempre ha destacado la profunda conexión entre la tierra, la abundancia de productos y las bendiciones. Por ende, su arraigado amor por la tierra se nutre de este vínculo, generando un fuerte apego y compromiso, de manera similar a otras comunidades en todo el mundo, sin importar sus orígenes y razas.

A continuación, respaldamos lo expresado por el antiguo experto de las Naciones Unidas en derechos de los pueblos indígenas, el profesor Hassan Id Balkassm, quien afirma: « Los rituales de celebración del Año Nuevo Amazigh siguen siendo preservados en Marruecos, así como en el resto de los países del norte de África y su oeste, en Mauritania, Malí y la región costera donde residen los tuaregs, además de áreas en Nigeria ».

El profesor Mohamed Handaine, presidente de la Confederación de Asociaciones Amazigh en Marruecos, considera que « la celebración del Año Nuevo Amazigh es parte integral del modus operandi de la lucha amazigh para afirmar sus derechos. De esta manera, la celebración del Año Nuevo Amazigh se convierte en uno de los símbolos fundamentales que los activistas amazigh han utilizado para resaltar su identidad ».

Por otro lado, el profesor Saïd Ahman destaca: « La mayoría de los investigadores sugiere que ‘Shishenq’ logró ascender al trono faraónico de manera pacífica, en medio de las condiciones turbulentas que experimentaba el antiguo Egipto. Los antiguos egipcios lo consideraron como una solución ante las perturbaciones que afectaron a Egipto en ese lejano período, marcado por el crecimiento y la proliferación del poder de adivinos y sacerdotes ».

Cabe destacar que la comunidad amazigh en Marruecos ha venido insistiendo ante el gobierno marroquí, al inicio de cada año amazigh, para que designe el 14 de enero como el primer día del año amazigh y lo establezca como un día festivo oficial. Esta petición se fundamenta en el reconocimiento, en la Constitución marroquí de 2011, del idioma amazigh como lengua oficial junto con el árabe. La materialización de este logro ha contribuido a consolidar y afirmar aún más la « identidad » de la comunidad amazigh en la tierra a la que legítimamente pertenecen.

La identidad marroquí: un crisol de culturas

La rica historia y patrimonio de Marruecos se enriquecen a través de diversas fuentes, corrientes interconectadas y flujos culturales. A pesar de las divergencias en sus raíces, orígenes, lenguajes y dialectos, que abarcan desde el amazigh bereber hasta el árabe islámico, pasando por el hassani sahariano, el morisco andalusí y el autóctono africano, entre otros, estas diversas influencias han tejido un rico tapiz cultural que define la identidad única de Marruecos.

Se reconoce que numerosos documentos, manuscritos, libros, poemas, obras literarias, así como avances en ciencias y artes, fueron concebidos por escritores, filósofos, científicos, poetas y autores marroquíes que se establecieron, nacieron y crecieron en esta hermosa región del noroeste de África. Estos logros, junto con las destacadas características históricas, los avances urbanos, las fortalezas, residencias, palacios, mezquitas y los exuberantes jardines, cautivan a los observadores y se erigen con orgullo sobre la fértil tierra de Marruecos.

Estos elementos se entrelazan con las arraigadas costumbres y tradiciones marroquíes, presentes en las prácticas cotidianas y en la memoria colectiva del pueblo marroquí en diversos aspectos de la vida. Todo ello perdura como testigo del esplendor que la radiación civilizadora ha alcanzado en este país hasta nuestros días.

Esta rica corriente de excepcionales creaciones en diversas áreas no puede perdurar, crecer y florecer desde la nada ni dentro de límites estrechos y cerrados. De hecho, ha emergido, evolucionado y prosperado con firmeza y orgullo, arraigándose en sus auténticas fuentes y aprovechando su manantial primordial: la historia de Marruecos, su patrimonio, su cultura distintiva y sus herencias civilizadas, enriquecidas por diversas corrientes culturales.

Encuentro de civilizaciones

Debido a su estratégica ubicación geográfica, Marruecos es reconocido como un nexo vital y un sólido bastión en el cruce de civilizaciones entre Oriente y Occidente, así como entre el Norte y el Sur. Dios le ha otorgado una posición distintiva, lo que le permite desempeñar un papel significativo en términos históricos, culturales y civilizatorios en el noroeste de África, así como en al-Ándalus y al sur del Gran Desierto.

A lo largo de los siglos, Marruecos ha sido distinguido por su rica diversidad cultural, étnica y civilizatoria. Su historia ha sido marcada por la sucesión de diversas civilizaciones, desde las fenicias, púnicas y mauritanas, hasta las romanas, culminando en la época islámica, caracterizada por la adopción del islam por parte de la población de estas tierras.

El ilustre historiador, Abdulaziz ibn Abdullah, destaca, particularmente en el contexto de Marruecos y respaldándose en historiadores fiables como Ibn Jaldún, Ibn al-Khatib, al-Bakri, entre otros, que « los Himerianos, bajo la dirección de Salih ibn Mansur al-Himyari, fueron los responsables de propagar el Islam entre los amazigh en la región del Rif marroquí, estableciendo así el Emirato de Nekor o el Emirato de los Banu Salih, siendo el primer emirato islámico que surgió en Marruecos en el año 710 en el Rif ». Posteriormente, 78 años después de este acontecimiento, se estableció el Estado Idrisí en el año 788. Su fundador fue Mulay Idrís I, hijo de Abdullah, quien llegó al remoto Marruecos y se estableció en la ciudad de Volubilis (ubicada cerca de Mequínez y Fez), donde fue acogido por la tribu amazigh de los Awraba y respaldado para fundar su propio Estado. También se tiene conocimiento de que otros Estados se establecieron antes de la llegada del islam a estas tierras, como Numidia, Mauritania y Tánger. En Marruecos, se sucedieron las dinastías de los Banu Salih en el Rif, los Almorávides, los Almohades, los Meriníes, los Saadíes, hasta llegar al actual Estado Alauita.

Es innegable que los originarios amazigh han entablado relaciones e intercambios culturales con diversas comunidades en la cuenca mediterránea y África. A lo largo de la historia de Marruecos, han emergido influencias e interacciones con civilizaciones tales como los fenicios, cartagineses, romanos y vándalos, seguidos por los bizantinos. Posteriormente, se produjo una interacción con los árabes durante las olas de las conquistas islámicas, y más tarde con las culturas orientales.

Han emergido características de estas influencias en la lengua amazigh original, la cual se ha entrelazado con otros idiomas, dando origen al dialecto marroquí que ha evolucionado y se ha derivado de las lenguas amazigh y árabe. Posteriormente, se han incorporado palabras y expresiones de lenguas latinas ajenas, destacando especialmente el español y el francés. Esto ha posibilitado que Marruecos goce de una diversidad cultural y una pluralidad lingüística que ha contribuido de manera significativa a enriquecer la identidad de sus habitantes, con sus diversas experiencias, estratos y características. La Constitución de 2011 reconoció estas influencias y los elementos nuevos que han contribuido a la diversidad cultural y lingüística en Marruecos. En este contexto, se estableció el Consejo Nacional de Lenguas y Cultura Marroquíes para desarrollar los componentes de la identidad marroquí amazigh, árabe y hassaniya, preservándolos junto con sus raíces africanas, andaluzas y otras influencias provenientes del Mediterráneo y más allá.

La diversidad racial y étnica

 Marruecos es conocido por ser un país diverso en términos de razas y etnias, y está enriquecido con una cultura variada y una civilización rica. Además de su población originaria amazigh, ha experimentado diversas migraciones sucesivas desde el este, el sur del desierto africano y el norte. Todas estas comunidades y grupos humanos han tenido un impacto significativo en la composición social de Marruecos, que ha experimentado creencias religiosas desde tiempos antiguos, como el judaísmo, el cristianismo y, finalmente, el islam.

Cada región de Marruecos posee características distintivas que la diferencian de las demás. Estas particularidades han contribuido a la creación de un mosaico cultural marroquí y han establecido un marco distintivo y diverso para el patrimonio civilizatorio del país, que ha alcanzado reconocimiento a nivel mundial. Este variado legado cultural ha incorporado singularidades y elementos diversos que configuran el tejido social en distintas regiones. Entre los aspectos más destacados se encuentran los elementos humanos, lingüísticos y culturales, abarcando diversas expresiones culturales y civilizatorias que imprimen a Marruecos un carácter único y distintivo.

El idioma: la esencia de las identidades

Marruecos se reconoce como una nación amazigh-árabe, subrayando con firmeza su identidad afro-amazigh. Existe un consenso entre los marroquíes en torno a la identidad amazigh del país, fundamentada en el idioma, la ascendencia, el género, el origen, las costumbres, las tradiciones y la cultura. Estos elementos configuran la identidad que distingue a cada región. Aunque los amazigh aprendieron y destacaron en el árabe, han preservado su patrimonio cultural ininterrumpido, manteniendo sus tradiciones, lengua, costumbres, proverbios, sabidurías, artes, música y valores, de los cuales se enorgullecen y celebran en una vida digna, libre y honorable. La lengua árabe ha sido empleada de manera ininterrumpida en diversas regiones de Marruecos, abarcando distintos campos y sectores como el fiqh (jurisprudencia islámica) , la legislación, los asuntos personales, la enseñanza, el registro, la documentación, la clasificación y la correspondencia oficial. Asimismo, ha sido utilizada en administraciones y cortes a lo largo de los diversos períodos históricos que han definido la historia de Marruecos desde la conquista islámica hasta nuestros días.

Nuestra firme dedicación a la preservación del idioma árabe no debe distraernos de brindar igual atención, cuidado y apoyo a la salvaguarda de elementos fundamentales en los componentes esenciales de la identidad nacional en este país, como la lengua amazigh. En el caso de los países del Magreb, las lenguas amazigh han convivido con la lengua árabe en sociedades marcadas por la diversidad, la variabilidad y la apertura. Esto no solo se refiere a las diferencias entre sus lenguas y dialectos nativos, sino también a la convivencia con lenguas extranjeras como el francés, el español, el inglés, el italiano, entre otras.

Las artes arquitectónicas marroquíes

La creatividad arquitectónica en Marruecos es considerada una forma tradicional arraigada en las artes islámicas, que ha tenido y sigue teniendo un impacto destacado en diversos aspectos culturales, logros e innovaciones urbanísticas a lo largo de cientos de años hasta nuestros días. Estas contribuciones se erigen con orgullo en diversas regiones del reino, mostrando la completa gama de creatividad, arte e innovación. Entre los logros creativos más destacados de Marruecos se encuentran las artes arquitectónicas que se extienden por sus diversas ciudades y centros milenarios. Por citar solo algunos ejemplos, podemos mencionar los palacios y kasbahs en el sur de Marruecos, las antiguas casas tradicionales en varias regiones del país, así como los minaretes y mezquitas dispersos por todas partes. Un excelente ejemplo de estos monumentos urbanos duraderos son las Silos de la Kutubía en Marrakech, la Torre Hassan en Rabat y la mezquita « La Giralda » en Sevilla, España, que es obra de los Almohades. Estos tres monumentos continúan atrayendo a numerosos turistas de todo el mundo, cautivándolos y asombrándolos hasta el día de hoy.

Además de las numerosas estructuras arquitectónicas y monumentos históricos mencionados anteriormente, podemos destacar, por citar también solo algunos ejemplos, la Escuela Buananía en Fez, las tumbas de los Saadíes en Marrakech, junto con otras edificaciones, palacios, fortalezas, murallas imponentes, puertas majestuosas, mausoleos y mezquitas históricas, tanto antiguas como modernas, que llenan diversas regiones del país. Estas estructuras se distinguen por su distintivo estilo marroquí, con techos de madera tallada. Este estilo arquitectónico se refleja claramente en el mobiliario, los techos, las columnas de mármol, los azulejos de colores o las puertas, utilizando mosaicos con dibujos, colores y líneas vibrantes que ofrecen una maravillosa variedad de formas que evocan la belleza más sublime de la naturaleza.

Resulta fascinante cómo todas estas piezas se ensamblan y se fijan con cemento y cal para crear mosaicos que a menudo embellecen las paredes de palacios, casas, mezquitas, jardines, columnas, bodegas, fuentes, entre otros. Estas estructuras han conservado hasta nuestros días las características distintivas del arte en relieve en yeso en Marruecos. Estos monumentos comparten o reflejan la magnificencia, el esplendor y la belleza de las artes arquitectónicas andalusíes, que florecieron de manera impresionante durante la presencia árabe y amazigh islámica en la península ibérica, en particular.

Las artes culinarias de Marruecos

Una de las expresiones culturales que destaca la diversidad cultural de Marruecos es su gastronomía, reconocida desde tiempos ancestrales como una de las cocinas más diversas y célebres del mundo. Este reconocimiento se debe al continuo intercambio cultural que los marroquíes han mantenido a lo largo de la historia con el mundo exterior durante siglos. La cocina marroquí se distingue por su riqueza, diversidad, innovaciones y la multiplicidad de sus fuentes de influencia, siendo una fusión de las tradiciones culinarias amazigh, andalusí, árabe, turca otomana, magrebí, del Medio Oriente y africana.

Las artes musicales: Riqueza y creatividad

La gastronomía marroquí se enriquece con sus raíces e influencias procedentes de diversas civilizaciones que han surgido y prosperado en la cuenca del Mar Mediterráneo, marcando la historia de Marruecos desde tiempos ancestrales. Numerosas ciudades marroquíes, tanto grandes como pequeñas, se han destacado por su arte culinario y la preparación de exquisitas comidas y postres. Estas delicias han elevado la posición de Marruecos entre las naciones, otorgándole renombre internacional en este ámbito.

En este contexto, recordamos las palabras del historiador griego Homero: ‘Si quieres conocer la grandeza de un pueblo, escucha su música’. Marruecos se distingue por su amplia riqueza en diversas formas de arte popular y numerosos festivales folklóricos en toda su geografía diversa. Decenas de grupos, tanto dentro como fuera de Marruecos, ofrecen magníficos espectáculos que reflejan la creatividad natural y artística en su diversidad. Este rico patrimonio refleja la multiplicidad de las artes, destacando la riqueza y diversidad de estas tradiciones. El folclore marroquí está impregnado de autenticidad y se basa principalmente en melodías y ritmos armoniosos que derivan su materia prima y elementos fundamentales del arte popular vinculado con el entorno, las comunidades rurales, los desiertos, las colinas, las fincas y la sociedad en todas sus formas y estilos. Lo que amplía su diversidad y riqueza tanto en cantidad como en calidad, así como en forma y contenido. En este contexto, nos encontramos con diversas danzas y expresiones artísticas, como el Tarab Al-Ála (Música instrumental), el Tarab Andalusí, el Tarab Gharnati, Muwashahat, el arte del Melhún, Amdah (cánticos religiosos), el auténtico arte amazigh (Ralabuya), la Taqtuqa al-yabaliya , música tradicional del norte de Marruecos, la danza y canto de Gnawa, las danzas de Ahidus, Rakkada, y otras formas conocidas de artes y danzas populares que son innumerables.

La vestimenta tradicional marroquí

La vestimenta tradicional marroquí ocupa un lugar destacado en el mundo de la moda en diversas partes del globo. No solo es un componente integral del auténtico patrimonio de Marruecos, sino que también representa una de las expresiones culturales más notables de nuestro país, simbolizando elegancia y distinción. Este conjunto tradicional es un claro reflejo de la diversidad y pluralidad que caracterizan a la auténtica cultura marroquí. Prendas como la djellaba, el selham, el jabador, el b’diya, el hayek, el abaya, el caftán y la Guendora son ejemplos de la antigüedad y la elegancia que ofrecen las vestimentas tradicionales en Marruecos.

« Los historiadores corroboran que las diversas formas de vestimenta tradicional tienen sus raíces en las eras antiguas de los habitantes originarios de la región, experimentando un significativo desarrollo desde la época de los Meriníes. Algunas de estas prendas también se popularizaron en Al-Ándalus. El caftán es considerado por los marroquíes como un destacado símbolo de su auténtica cultura popular. A pesar de la variedad de prendas heredadas y las distintas formas de vestimenta tradicional femenina, la Takshita sigue siendo dominante con sus características inigualables en el mundo de la moda. Es motivo de orgullo para las mujeres marroquíes en todas partes y en todas las épocas, ya que continúan eligiéndola y usándola como una vestimenta arraigada en la tradición. Cada ciudad o región en Marruecos se distingue por su estilo propio, desde el extremo norte hasta el sur, y desde el este hasta el oeste. Las mujeres marroquíes en diversas áreas, provincias, regiones, suburbios y tierras altas se enorgullecen de sus atuendos tradicionales auténticos, considerándolos motivo de gran aprecio. La diversidad y multiplicidad en los estilos de costura, innovación, patrones de bordado, tejido y creatividad varían de una región a otra.

Los museos: custodios de la memoria colectiva

Ubicados en varias ciudades de Marruecos, los museos del país resguardan las diversas manifestaciones culturales y civilizatorias que han dejado su huella desde tiempos antiguos. Su función esencial radica en la protección, conservación y promoción del patrimonio cultural, así como en la realización de roles educativos, culturales, recreativos y turísticos. A lo largo del país, se han establecido numerosos museos que abarcan distintos campos del conocimiento, diversas disciplinas científicas y áreas creativas, incluyendo las tradicionales industrias.

La diversidad de los museos en Marruecos abarca desde arqueológicos y etnográficos hasta museos especializados. Estos museos ofrecen a sus visitantes, aficionados, estudiantes y ávidos de conocimiento una visión completa, con formas y destellos secuenciales, sobre la historia de Marruecos, la evolución de las artes creativas y la continuidad de costumbres y tradiciones a lo largo de las eras. Vale la pena señalar que aún existen muchas áreas en Marruecos que carecen de museos de este tipo para preservar sus patrimonios, salvaguardar sus historias y afinar y almacenar su memoria colectiva, como es el caso de la extensa región del Rif, que hasta el día de hoy no cuenta con un solo museo de este tipo.

La diversidad cultural y la riqueza civilizatoria

Quienes visitan este país se sumergen en una historia viva y palpable que impregna cada aspecto de la vida. Explorar y comprender esta historia, así como extraer sus elementos significativos, se convierte en una tarea de gran importancia y atención para diversas instituciones científicas e históricas dedicadas a estos temas. El objetivo es dar a conocer estos tesoros, difundir la conciencia y arraigarla entre los compatriotas. Este proceso encarna y representa las eras prósperas vividas por los ancestros a lo largo de las épocas, caracterizadas por contribuciones valiosas, convivencia, tolerancia y el esplendor cultural y científico que ha moldeado y sigue siendo una manifestación de la diversidad cultural y la riqueza civilizatoria entre diversas tribus, etnias, comunidades, culturas y religiones en esta hermosa tierra que constituye un crisol único en el mundo.

Entre los signos luminosos de esta apertura civilizatoria y transcultural que caracterizó al país en su pasado brillante, se destacan numerosos científicos, pensadores, filósofos y poetas que vivieron en al-Ándalus y luego se trasladaron a Marruecos, y viceversa. Hay numerosos ejemplos de este intercambio cultural. Nos gustaría señalar en este contexto a dos nombres prominentes en la historia compartida de Marruecos y al-Ándalus: el filósofo Ibn Tufail, autor de « Hayy ibn Yaqzan », y su discípulo, un juez de Sevilla, así como el erudito y famoso filósofo, Abu al-Walid Muhammad ibn Rushd (Averroes). Ambos fueron recibidos con calidez en Marrakech, se les otorgaron las posiciones más altas y los lugares más distinguidos, y se les confió el liderazgo del país. Fallecieron en la ciudad de Marrakech, y el califa Abu Ya’qub al-Mansur de la dinastía almohade estuvo presente en sus funerales.

Conclusión:

El fortalecimiento del diálogo y el respeto a la diversidad cultural y étnica es un objetivo noble que solo puede alcanzarse si todos los ciudadanos contribuyen a él. Para ello, es necesario preservar las diversas herencias históricas que albergan, renovando los elementos de unidad, diversidad, mezcla y armonía entre las fuentes y corrientes de su identidad.

Esto implica mantenerse aferrados a los valores humanos y universales, estableciendo un verdadero pacto para garantizar y afirmar los derechos, explicar las obligaciones y arraigar las libertades fundamentales. También implica la adhesión a los valores y principios de apertura, moderación y tolerancia, así como el arraigo del respeto mutuo entre individuos y comunidades, promoviendo el diálogo y la comprensión mutua entre diversas culturas y civilizaciones humanas.

Nuestra realidad actual demanda más conocimiento mutuo, convergencia y acercamiento. Debemos rechazar cualquier perspectiva estrecha y adoptar, aceptar y arraigar un concepto más amplio, enriquecedor y abarcador. Esto convertirá a nuestras comunidades, sociedades y grupos en elementos sólidos, con raíces arraigadas y diversas para formar un único y cohesivo ser, donde los más hermosos y claros significados de humanidad, unidad y universalidad se manifiesten y cristalicen sin marginación, olvido o renuncia a los derechos fundamentales de cualquier componente.

En la vanguardia de este proceso se encuentra la auténtica identidad amazigh, sin la cual los lazos del orden sistemático se desatarían, sus granos se dispersarían y sus bloques se desmoronarían.

(Traducido del árabe por Fikri SOUSSAN)

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