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Aprendiendo de la vida: Un cliente ministro

El buen cliente

Ahora es ministro, pero en mi óptica es cliente desde hace más de 8 años porque es amigo de mi padre.

Hace unos días me llamo para unos anteojos. Sabiendo lo que es y, sobre todo lo que debe ser su agenda, le propuse al Sr. ministro venir a su ministerio con mis aparatos y mis gafas para elegir. Le gusto la idea. Fijamos la cita e incluso me agradeció.

Era lo normal porque, además de ser ministro, es uno de mis mejores clientes.

Total: un dia antes de nuestra cita, cuando lo tenia todo preparado para trasladarme a su ministerio, se presenta en mi óptica.

  • ¿Por qué se ha molestado? Yo estaba preparada para verlo en su ministerio. Es como si estuviera Usted aquí en la óptica

  • Pero no es la óptica, me respondió sonriendo

Luego me confeso que quería ver a todas las gamas que tenía.

  • ¿verdad que no podías traer al ministerio toda la óptica?

  • Pero lo mejor

  • Lo mejor es muy relativo.

Me dio su receta y…

Da gusto tener este tipo de clientes.

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