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  Aproximación al reformismo cultural del Marruecos decimonónico:  Instituciones y Personajes Por Dr. Youssef Akmir*

Estudio

(*) Youssef Akmir:
 Catedrático de historia de relaciones hispano-marroquíes. Universidad Ibn Zohr, Agadir.
 Doctor por la Universidad Complutense de Madrid

El reformismo cultural en el Marruecos decimonónico ha sido objeto de importantes debates historiográficos. Las fuentes de la época, recogen copiosa información al respecto. A través de su contenido, se observa un interés, sin precedentes, enfocado hacia la cultura, por parte de Sidi Mohammed IV y Muley Hassan I. Las mismas fuentes hacen balance de las reformas establecidas y de los personajes que destacaron, por sus aportaciones, en el ámbito cultural. En el ámbito de la educación se establecieron nuevas escuelas para la enseñanza de las diferentes áreas del conocimiento y se enviaron misiones estudiantiles al extranjero con el objetivo de adquirir formación en varias especialidades. Cabe hacer referencia a importantes logros obtenidos en este sentido:

  • Cursos de Matemáticas y Astronomía: se impartían en Fez, Marrakech, Tánger, Tetuán y sobre todo, en Mequínez, donde Muley Hassan I, se ocupó personalmente de que se formaran varios estudiantes en dichas disciplinas. El Sultán encargó también al gobernador de Salé la selección de un grupo de alumnos que estudiasen ingeniería.

  • Cursos de Música: el Sultán encargó a su chambelán, el Gran Visir Yammhi, el convocar expertos en el arte de la música, con el fin de acordar nuevas reglas para el solfeo árabe, y reordenar las partituras de la música andalusí. A esta iniciativa hay que añadir la fama que había alcanzado la ciudad de Fez en esta época por sus clases de música a las que acudían alumnos de diferentes lugares y nacionalidades.

  • Escuela de Ingeniería de Fez: la escuela abrió sus puertas en 1844. En ella, según Ibn Zaydan, se impartían clases de matemáticas, astronomía, arquitectura, protocolo y música. Contaba con profesores marroquíes y muchos de sus alumnos formaron más tarde parte de las misiones enviadas a Francia, Inglaterra, Italia y Alemania. Cabe hacer especial referencia a un exalumno de la escuela, llamado Abi Zeid Abderrahman Aouad Selaoui quien en tiempos de Muley Hassan I se convirtió en un conocido e ilustre arquitecto.

  • Escuela Hassani de Tánger: la escuela fue fundada por el sultán Mulay Hassan I. En sus aulas se impartían clases de arquitectura, astronomía, geografía, matemáticas, lengua árabe clásica, religión y lenguas extranjeras. La escuela ofrecía una formación elemental para aquellos alumnos que iban a ser enviados al extranjero con el objetivo de complementar sus estudios. La duración de su carrera era de tres años.

        En esta época destacaron varios matemáticos, astrónomos, arquitectos y médicos entre los que cabe reseñar los siguientes:

  • Médicos. El interés por la medicina como profesión y carrera científica y académica resultaba novedoso en este contexto. El caso más conocido es el de El-Alami quien fue enviado a Egipto por Hassan I, para formarse en esta especialidad. Se licenció en la Facultad de Medicina del Cairo y tras su regreso a Marruecos, ejerció de médico y redactó varias obras sobre salud y los remedios curativos. Destaca su traducción y reseña de la obra de El-Kantaqui titulada Kunúz Assiha. El-Alami escribió también dos importantes obras en el dominio de la medicina: la primera se titula Al-Badr Al-munir fi Hilay Al-buásir, donde el mencionado médico hace una detallada explicación de la terapia de hemorroides. La segunda obra es Mafatíh A-Ttachrih y su contenido trata la ciencia de la autopsia y la cirugía. El-Alami consiguió asimilar las técnicas modernas de la medicina aprendidas en Egipto por profesores franceses y españoles. Fue en el hospital del Cairo donde perfeccionó su conocimiento como cirujano experimentando en miles de cadáveres de las víctimas de la revolución de Urrabi. Tras su regreso a Marruecos, Mulay Hassan I le nombró médico de la corte y personal suyo.

Otro médico marroquí que adquirió amplio conocimiento en el mundo de la medicina moderna, fue Abderrahman Ben Muhammad Ben Kasem Temsamani Tanyi. Hizo su carrera en Europa y cuando volvió a Marruecos ejerció por libre su profesión, sin formar parte del Majzén. Las fuentes de la época lo describen como una persona honrada y amable. Tanyi se instaló en Fez y se dedicó a atender sus pacientes en un local ubicado en la medina.

 

  • Geógrafos, cartógrafos, ingenieros. La experiencia de Zubier Ben Abdelouaheb Squirey es paradigmática en este contexto. Tetuaní de procedencia, Squirey complementó su formación en Inglaterra, destacó en matemáticas, astronomía y geografía. Tras su regreso a Marruecos se incorporó a las filas del Majzén para encargarse de realizar importantes proyectos arquitectónicos. Fue entonces cuando colaboró con un arquitecto inglés en la construcción de las fortificaciones de Tánger; y con otro alemán en la construcción de la gran muralla de Rabat en 1886. Entre otras de sus ocupaciones destacó la traducción, haciendo de traductor de la delegación marroquí en la Conferencia de Madrid de 1880.

Otro ejemplo es el de Tahar Ben Muhammad Ben Abdesselam El-Audi. De origen fassi, El-Audi formaba parte de las misiones estudiantiles enviadas a Europa. Ocupó importantes cargos administrativos en la época de Muley Hassan I. Fue jefe de la casa de la moneda e hizo de traductor en las embajadas enviadas a Francia en 1890 y 1906. Desempeñó la misma labor en la Conferencia de Algeciras. El-Audi acabó siendo apartado y marginado como consecuencia de las críticas que recibió por parte del sector más conservador del Majzén. Entre sus obras destaca Al-Istibsar fi Hayaib Al-amsar donde realiza un meticuloso estudio geográfico de los continentes africano, europeo y americano.

Por otra parte, hay que destacar la figura de Salah Ben Muhammad Tadlaoui que elaboró los planos de la Alcazaba de Kenitra en 1897; de Muhammad Ben Mekki Messfiui, ingeniero encargado de realizar planos y mapas del palacio real; de Allal Ben Muhammad al-Muhandis, ingeniero encargado de elaborar planos y mapas de los bienes habbus; de Ahmad Chahbun, que realizó una serie de mapas de diferentes lugares, recopilándolos en una obra titulada Kitab Al-yugrafia al-magrebía; y por último, cabe mencionar a Muhammad Ben El-Habib El-Filali El-Meknasi, quien fue un destacado relojero que estudió técnicas de relojería en Inglaterra.

       En definitiva, las instituciones y personajes reseñados permiten arrojar luz sobre la dinámica emprendida por el Estado y la sociedad marroquíes para incorporarse a la onda del reformismo y de la modernización que tantos países de similares características estaban viviendo. De ahí el interés por pasar revista al papel que las instituciones desempeñaron en la orientación de un grupo de jóvenes sobre los que se depositaba grandes esperanzas. No obstante, la labor de graduarse en los mejores centros académicos extranjeros se vio cuestionada, rechazada y despreciada por la clase más poderosa de la sociedad marroquí. Los tradicionalistas ulemas que formaban parte del Consejo del Majzén, crearon una opinión hostil hacia esos jóvenes graduados de cuyo comportamiento, ideas e indumentaria se mofaban. Los esfuerzos de un despertar cultural que tanto defendieron Sidi Mohammad IV y Moulay Hassan I, se vieron abortados ante la conducta extremadamente conservadora del ministro Ba Ahmed, en cuyas manos se aglutinaban entonces todos los poderes por ser tutor del menor futuro sultán, Muley Abdelaziz.

* Youssef Akmir es Catedrático de Historia de las relaciones hispano-marroquíes en la Universidad Ibn Zohr de Agadir.

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