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ARBOLES EN EL SAHARA Y EN ATACAMA Dr. Mario H. Concha Vergara, PhD. – Docente –Chile –

Tribuna infomarruecos.ma

 

El autor en un mercado del Sahara Marroquí

Los árboles son cruciales para nuestra vida

El desierto del Sahara, como bien se sabe, no es el más árido del mundo, ese es el de Atacama en Chile, y por eso ha habido una gran explosión de júbilo no solo entre los científicos sino que entre los millones de habitantes saharauis al saberse que se encontraron entre sus arenas millones de árboles, lo cual hecha por tierra las hollywoodenses ideas de que allí existe solamente un terreno  de arena infinita.

De acuerdo a una información surgida de una investigación de la revista Nature, cuyo principal autor fue Martin Brandt, de la Universidad de Copenhague en Dinamarca, se contabilizaron  más o menos 1.800 millones de árboles en el desierto del Sahara, cifra muy superior a la que esperaban.

Btandt dijo “Se trata de un árbol por hectárea en promedio en el Sahara hiperárido. No suena mucho, pero creo que es más de lo que uno podría haber esperado”, Las regiones estudiadas incluyen partes del Sahara occidental y también de Sahel, el cinturón de sabana semiárida tropical al sur del desierto.

Participaron en dicho estudio según hemos leído en Nature, expertos de la NASA, en Estados Unidos (EE.UU.), participaron junto a expertos investigadores del Centro Nacional para la Investigación Científica (CNRS) en Francia y del Centro de Monitoreo Ecológico de Dakar en Senegal. Quienes  contaron uno a uno estos árboles en un área de 1,3 millones de kilómetros cuadrados en el noroeste de África usando alogaritmos satelitales de alta resolución los cuales son usados, generalmente, para usos militares, logrando más de 11 mil capturas de las regiones investigadas. Los satélites usados para este fin fueron cuatro, pertenecientes a la firma privada Digital Globe de EE.UU.

Aprendizaje profundo, es un método de inteligencia artificial en el que se le enseñó a una computadora a identificar árboles y para no confundirlos con arbustos, y otras especies pequeñas de la flora; así los expertos solo decidieron contabilizar las copas con un área mayor a tres metros cuadrados. Para enseñarle al computador, Brandt etiquetó manualmente el área de la copa de casi 90.000 árboles, así el ordenador pudo guardar esa información y reconocerla en el desierto. Finalmente, el trabajo mostró que las copas encontradas estaban en alrededor de 12 metros cuadrados. También usaron Google Maps para verificar la presencia de árboles en las zonas estudiadas.

Los investigadores mencionan que pese al novedoso hallazgo, “este no compensa el enorme problema de la deforestación que tanto preocupa a los ecologistas y que se ha intensificado con incendios en todo el mundo”, especialmente en Brasil. Sin embargo, destacaron la importancia que tienen estos árboles de tierras secas para las personas que viven en estas zonas. “Son cruciales para los medios de vida, fertilizan el suelo, lo que conduce a mayores rendimientos y brindan sombra y refugio a humanos y animales. Generan ingresos y son cruciales para la nutrición”.

Los ccientíficos consideran que la técnica de rastreo utilizada en este estudio puede servir como base para hallar árboles en otros ecosistemas. Pero aún no están dadas las condiciones para poder contar todos los árboles del planeta. Es un gran avance, pero “debemos crear modelos más robustos que puedan usarse en una variedad de diferentes sistemas de satélites con diferentes resoluciones espaciales”, comenta Martin Brandt.

Paralelamente a estos estudios y descubrimientos existe un proyecto en Chile que busca reforestar el Desierto de Atacama para contrarrestar el calentamiento global. El proyecto ya ha generado un pequeño oasis de cuatro hectáreas a más de 3.200 metros de altura, en medio del desierto y faenas mineras, donde proliferan pimientos, tamarugos, chañares, taras y distintas variedades de atriplex, entre muchas otras especies vegetales. Allí las temperaturas oscilan entre los -19° y 35° celsius, vientos que llegan a los 100 kilómetros por hora, carencia de oxígeno y suelos absolutamente secos, sometidos a elevados índices de salinidad y a la presencia de metales como el arsénico y el boro dificultan grandemente el proyecto.

Según el programa 24 horas  de TVN (Chile) “este es el escenario de condiciones subletales en el que el académico de la Facultad de Ciencias Agronómicas de la Universidad de Chile, Manuel Paneque, desarrolla una estación experimental centrada en la adaptación de diversas especies del desierto a condiciones extremas”. Dicha estación, fue inaugurada en 2012, y ha logrado dar forma a un pequeño desierto verde de cuatro hectáreas en medio de una de las zonas de mayor actividad minera de la región de Antofagasta.

El Centro de Estudios Agroforestal del Desierto de Altura de la Universidad de Chile ha logrado donde es casi imposible el crecimiento de vegetación, y la proliferación de vida en medio de la nada, un importante logro con el proyecto y ha ofrecido un modelo a la gran industria para contribuir a contrarrestar el calentamiento global mediante plantaciones forestales en el desierto de Atacama capaces de neutralizar los gases de efecto invernadero.

El profesor Paneque informó que “Aproximadamente se absorben nueve toneladas de CO2 (dióxido de carbono) por hectárea en algunas de las especies que tenemos aquí. Por lo tanto, si sabemos la huella de carbono de la producción de cualquier industria, podemos calcular cómo una empresa puede comprometerse a sembrar suficiente cantidad de hectáreas para capturar el CO2 que emite durante su proceso productivo”.

Es así como los científicos e investigadores que trabajan en los proyectos de los dos más importantes desiertos del mundo, el del Sahara en África y el de Atacama en Chile, es posible que logren en el futuro compensar la pérdida de las áreas verdes del mundo.

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