Cronica desde TindufFeatured

Argelia/agonía de un régimen ¡Pánico en Tinduf!

Comienzo de fin de una impostura

 

Aclaro, de antemano que no importa quién soy ni cómo me llamo, ni de donde soy ni como he llegado hasta aquí, sino lo que voy a revelar, porque a excepción de una sola hermana, internada hace 11 meses en un hospital de Nuakchot, antes de decidir regresar a su país: Marruecos, toda mi familia (15 miembros entre próximos y lejanos parientes) sigue, como la inmensa mayoría de su población, rehén del Polisario en los campamentos de Tinduf pero esto no lo sabrán a través de España y sus laberintos de “derechos humanos” y de “solidaridad’ internacional… La situación de la población de estos campamentos es real y potencialmente inquietante. Atada a la vida, la gente se pregunta con qué derecho fue sometida a tantas humillaciones y a tantos atentados contra su dignidad saharaui. Cunde la desconfianza y la parquedad. Desaparecen trágicamente la solidaridad, la fraternidad y el amor al prójimo. La gente no busca más que sobrevivir para el día siguiente con la eterna pregunta de que si alguna ayuda humanitaria internacional u otra limosna haya llegado al campamento y, sobre todo, si les va a poder llegar parte de ellas.

Me contaba ayer mi buen amigo HEl MB. Medio inquieto, medio indignado que desde hace semanas los interlocutores argelinos del “presidente” Brahim Ghali y de sus 40 ladrones no superan los grados de cabo o sargento.

¿Devaluación, degradación de un hombre o de un proyecto? MEI MB. Un próximo a la “presidencia” ve en ello una irreparable humillación y a la pregunta de quién humilla, el mentor o el que acepta la humillación, prefiere no contestar.

Los cabecillas de la banda comentan, con suma preocupación, entre sí, murmurando la “nueva” actitud del padrino argelino, conscientes de que la emergencia de una nueva cúpula limpia en Argelia no puede ser más que “un desastre” para la impostura separatista.

MEI MB no ignora el destino de los que alzan la voz estos días, donde van a parar y de qué son objeto. Él, aunque lo niega, es cómplice “pasivo, quizás, pero cómplice al fin y cómplice al cabo”, le digo bromeando.

Los responsables argelinos, tanto los nuevos como lo que queda del ex régimen se desmarcan uno tras otro de sus domésticos del Polisario. “La distancia es clemencia”, comentaba un coronel de los servicios de inteligencia militar argelinos.

Otros, se preguntan, sin rodeos: ¿A qué ha servido el Polisario, sino a la división y ruptura con los hermanos y la dilapidación de los fondos públicos que ha conducido a la quiebra del estado”?

El destino de toda milicia al servicio de la impostura.

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