Mi identidad no importa, solo mi mensaje. Mi hermana ha vuelto a Marruecos tras meses de hospitalización en Nuakchot, pero el resto de mi familia sigue en los campamentos del Polisario en Tinduf, olvidados por la “solidaridad” internacional y los “derechos humanos”.
En una declaración inesperada pero contundente, Mesad Boulos, asesor principal del presidente estadounidense Donald Trump, transmitió un mensaje político de una claridad sin precedentes desde Argel: el único marco para resolver el conflicto del Sáhara es el plan de autonomía bajo soberanía marroquí.
¿Qué queda?
Queda por preguntar al Polisario en qué fecha hubo un “Estado saharaui” en el Sahara marroquí.
Estados Unidos no es España ni Francia. De hecho, ni la milicia del Polisario ni su mentor argelino se atreven a soltar su veneno hacia lo que dice o lo que hace y ha hecho.
Argel, a excepción de su habitual acrobacia dialítica por procuración de milicias o prensa de cuartela hasta ahora no dijo lo que piensa o lo que va a hacer.
Una valoración que nadie espera porque va a venir de otra parte. Ya ha venido.
El ahora incierto destino del Polisario se está jugando actualmente en la cúpula argelina.
Cuestión de tiempo… Mañana puede ser tarde. Muy tarde. La política de la mano tendida es una nobleza y una valentía moral y política.
No apta a interpretaciones.
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