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Aclaro, de antemano que importa muy poco cómo me llamo, ni de donde soy ni como he llegado hasta aquí, sino lo que voy a revelar, porque a excepción de una sola hermana, toda mi familia (15 miembros entre próximos y lejanos parientes) sigue, como la inmensa mayoría de su población, rehén del Polisario en los campamentos de argelinos de Tinduf y víctima de laberintos de “derechos humanos” y de “solidaridad’ internacional… La situación de la población de estos campamentos es real y potencialmente inquietante. Atada a la vida, la gente se pregunta con qué derecho fue sometida a tantas humillaciones y a tantos atentados contra su dignidad saharaui. Cunde la desconfianza y la parquedad. Desaparecen trágicamente la solidaridad, la fraternidad y el amor al prójimo. La gente no busca más que sobrevivir para el día siguiente con la eterna pregunta de que si alguna ayuda humanitaria internacional u otra limosna pueda llegar.El difunto coronel Houari Boumedian había previsto no más de un ano de resistencia de Marruecos. Ya van siendo 47 años. Desde entonces ningún presidente argelino, a excepción del asesinado Mohamed Boudiaf, había escatimado esfuerzo, medios morales y materiales y hasta fondos del contribuyente argelino para, sino desestabilizar a Marruecos, por lo menos mancillar su imagen y atentar contra su rango y nivel mundiales.Con paciencia, clarividencia y una mano tendida, objeto de admiración y elogios sobre el plano internacional, Marruecos espera una toma de conciencia por esta junta militar u otra en lo que el Rey Mohamed VI había calificado en uno de sus discursos de “lógica de insensatez”.Inútilmente… Nadie sabe cuánto se ha gastado, cuanto está gastando y cuánto va a gastar aun en una infructuosa empresa que le ha valido/le vale el caos y el desprestigio internacional.Ejemplo de ello la anécdota que se cuenta en las redes sociales: ¿Qué es lo que no tiene Qatar para superar tanto a Argelia?Respuesta: el Polisario.
Aclaro, de antemano que importa muy poco cómo me llamo, ni de donde soy ni como he llegado hasta aquí, sino lo que voy a revelar, porque a excepción de una sola hermana, toda mi familia (15 miembros entre próximos y lejanos parientes) sigue, como la inmensa mayoría de su población, rehén del Polisario en los campamentos de argelinos de Tinduf y víctima de laberintos de “derechos humanos” y de “solidaridad’ internacional… La situación de la población de estos campamentos es real y potencialmente inquietante. Atada a la vida, la gente se pregunta con qué derecho fue sometida a tantas humillaciones y a tantos atentados contra su dignidad saharaui. Cunde la desconfianza y la parquedad. Desaparecen trágicamente la solidaridad, la fraternidad y el amor al prójimo. La gente no busca más que sobrevivir para el día siguiente con la eterna pregunta de que si alguna ayuda humanitaria internacional u otra limosna pueda llegar.

