Cronica desde TindufCrónicasFeatured

Argelia/Polisario Apadrinamiento peligroso

De mal a peor

 

Aclaro, de antemano que importa muy poco cómo me llamo, ni de donde soy ni como he llegado hasta aquí, sino lo que voy a revelar, porque a excepción de una sola hermana, toda mi familia (15 miembros entre próximos y lejanos parientes) sigue, como la inmensa mayoría de su población, rehén del Polisario en los campamentos de Tinduf, pero esto no lo sabrán a través de España y sus laberintos de “derechos humanos” y de “solidaridad’ internacional… La situación de la población de estos campamentos es real y potencialmente inquietante. Atada a la vida, la gente se pregunta con qué derecho fue sometida a tantas humillaciones y a tantos atentados contra su dignidad saharaui. Cunde la desconfianza y la parquedad. Desaparecen trágicamente la solidaridad, la fraternidad y el amor al prójimo. La gente no busca más que sobrevivir para el día siguiente con la eterna pregunta de que si alguna ayuda humanitaria internacional u otra limosna haya llegado al campamento y, sobre todo, si les va a llegar.

La mayoría de la cúpula argelina lo sabe, pero se niega a reconocerlo: el país era, antes de crear, financiar, armar y, sobre todo, creer que podía servir para algo contra el vecino marroquí, próspero y respetado.

Ni se ha podido hacer nada contra Marruecos ni ha servido o pueda servir para algo la banda de inútiles milicianos que es el Polisario. Además de la quiebra moral, política, geopolítica y económica, la imagen de Argelia, del millón y medio de mártires está grave o mortalmente mancillada por la complicidad de su régimen en la violación de derechos humanos en su gulag de Tinduf y las comisiones de algunos de sus altos cargos en los diferentes tráficos desde/hacia su Tinduf.

argalia era otra cosa. Con las milicias del Polisario puede perder más. De hecho, ni es Marruecos ni es nadie. Son los hechos que van demostrando que el régimen argelino es cómplice del Polisario en sus crímenes dentro y fuera de su gulag de Tinduf.

La esperanza es lo último que se pierde, aunque en estos casi 50 años quedó claro que es muy difícil prescindir de ciertos privilegios fáciles y muy lucrativos sobre el plano personal.

El tiempo se encargará de convencer a los más reticentes en argalia que nunca… jamás tendrán una salida de su petróleo, gas y mineral hacia el Atlántico a través del Sahara marroquí y que la creación del Polisario ha sido lo peor que se le ha ocurrido a aquél gran país… con pequeños dirigentes.

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