Cronica desde TindufFeatured

 Argelia/Polisario La otra forma de la dilapidación

El despertar

 

No importa quién soy ni cómo me llamo, ni de donde soy ni como he llegado hasta aquí, sino lo que voy a revelar, porque a excepción de una sola hermana en Nouakchut, antes de decidir regresar a su país: Marruecos, toda mi familia (15 miembros entre próximos y lejanos parientes) sigue, como la inmensa mayoría de su población, rehén del Polisario en los campamentos de Tinduf pero esto no lo sabrán a través de España y sus laberintos de “derechos humanos” y de “solidaridad’ internacional… La situación de la población de estos campamentos es real y potencialmente inquietante. Atada a la vida, la gente se pregunta con qué derecho fue sometida a tantas humillaciones y a tantos atentados contra su dignidad saharaui. Cunde la desconfianza y la parquedad. Desaparecen trágicamente la solidaridad, la fraternidad y el amor al prójimo. La gente no busca más que sobrevivir para el día siguiente con la eterna pregunta de que si alguna ayuda humanitaria internacional u otra limosna haya llegado al campamento y, sobre todo, si les va a   llegar .

Desde hace meses, muchos, en estos tristes campamentos denuncian, cada uno a su manera y estilo lo que todos consideran “complicidad de sectores en Argelia contra las poblaciones de los campamentos”.

“Nosotros prescindimos de los favores de Argelia” se quejaba M.POL mostrando a sus hijos en una vetusta “jaima” amontonados de manera inhumana. No así los miembros de la cúpula del Polisario en sus lujosas habitaciones en palacetes, residencias o hoteles de cinco estrellas.

Nadie aquí, sospecha de que “esto se va a acabar”. El pueblo argelino, como nosotros, tampoco gana nada de todo este negocio. Caciques de aquí, y caciques de allí se forran escandalosamente a expensas de nuestros, dolor, lágrimas y sufrimiento.

La gente confía en que toda impostura tiene un fin. “Pese a los millones de cobran y despilfarran los amiguitos de Ghali no hacen absolutamente nada. Allí tienes nuestra trágica situación y el Polisario que se arrastra como un gusano”. M. Pol no cuenta, sino vomita dolor e irritación.

“Lo único que pedimos es volver a nuestro país: Marruecos” se atreve a proclamar.

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