Cronica desde TindufCrónicasFeatured

Argelia/Sahara De capa baja

Lo posible (Marruecos) y lo imposible (Polisario)

Aclaro, de antemano que importa muy poco cómo me llamo, ni de donde soy ni como he llegado hasta aquí, sino lo que voy a revelar, porque a excepción de una sola hermana, toda mi familia (15 miembros entre próximos y lejanos parientes) sigue, como la inmensa mayoría de su población, rehén del Polisario en los campamentos de Tinduf, pero esto no lo sabrán a través de España y sus laberintos de “derechos humanos” y de “solidaridad’ internacional… La situación de la población de estos campamentos es real y potencialmente inquietante. Atada a la vida, la gente se pregunta con qué derecho fue sometida a tantas humillaciones y a tantos atentados contra su dignidad saharaui. Cunde la desconfianza y la parquedad. Desaparecen trágicamente la solidaridad, la fraternidad y el amor al prójimo. La gente no busca más que sobrevivir para el día siguiente con la eterna pregunta de que si alguna ayuda humanitaria internacional u otra limosna haya llegado al campamento y, sobre todo, si les va a llegar.

Me decía el otro día mi amigo Smain B. un argelino con más de 27 años en los campamentos de Tinduf, “con el retorno de Marruecos a la Unión africana, el 30 de enero del 2017 los más pragmáticos de la diplomacia argelina se percataron de que para la cuestión del Sahara era el comienzo del fin”.

“Sabíamos que aquello de « Es bueno el día que vuelves a casa después de una larga ausencia », que había dicho el Rey Mohammed VI” debía constituir un sísmico punto de inflexión en el expediente del Sahara”.

Y asi es. Asi fue y asi va a ser. Desde entonces el Polisario vive el tiempo suplementario. La prolongación forzada y forzosa. La agonía.

Mi amigo me revelaba que, con sus argumentos históricos, geográficos y jurídicos, la nueva generación de los diplomáticos de Marruecos a través del mundo ha sabido contrarrestar la difamación, la corrupción y la compra de conciencias de Argelia.

Smain no vacila en calificar la persistencia de su país en “una estrategia y concepción de la época del difunto Houari Boumediane” de “locura”.

Como Smain es la mayoría de los argelinos que estiman que ha venido el tiempo de optar por el sentido común y distinguir entre lo posible (Marruecos) y lo imposible (el Polisario).

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