Cronica desde TindufCrónicasFeatured

Argelia, su Polisario y la UE: La respuesta de Borrel

Los límetes de la manipulación

Aclaro, de antemano que importa muy poco cómo me llamo, ni de donde soy ni como he llegado hasta aquí, sino lo que voy a revelar, porque a excepción de una sola hermana, toda mi familia (15 miembros entre próximos y lejanos parientes) sigue, como la inmensa mayoría de su población, rehén del Polisario en los campamentos de Tinduf, pero esto no lo sabrán a través de España y sus laberintos de “derechos humanos” y de “solidaridad’ internacional… La situación de la población de estos campamentos es real y potencialmente inquietante. Atada a la vida, la gente se pregunta con qué derecho fue sometida a tantas humillaciones y a tantos atentados contra su dignidad saharaui. Cunde la desconfianza y la parquedad. Desaparecen trágicamente la solidaridad, la fraternidad y el amor al prójimo. La gente no busca más que sobrevivir para el día siguiente con la eterna pregunta de que si alguna ayuda humanitaria internacional u otra limosna haya llegado al campamento y, sobre todo, si les va a llegar.

Se dice que la cuerda de la mentira es corta. Pero hay mentirosos que o bien no lo saben, no lo creen o fingen no enterarse.

En este gulag argelino de Tinduf, la gente comenta las escandalosas “declaraciones” atribuidas por el simulacro de una agencia de prensa (APS argelina) a Josep Borrel, Alto Representante de la UE para Asuntos Exteriores y política de seguridad sobre el Sahara marroquí.

Borrel no ha tardado mucho para desmentir de la manera más categórica y más humillante a la agencia argelina, a Argelia y a su Polisario.

Lamentablemente el ridículo no mata. Además, acostumbrada a mentir, tergiversar, calumniar y difamar cuando se trata de Marruecos, la APS, portavoz de la inteligencia militar argelina lo los que dentro de ella cobran comisión en las malversaciones de la ayuda humanitaria internacional, ni se ha retractado ni se ha excusado ni ha rectificado.

Normal. Seria tropezarse en la misma piedra de la UE dos veces en menos de una semana.

Efecto e impacto inversos. La población de estos tristes campamentos argelinos de Tinduf acabaron, a través del desmentido de Borrel, de corroborar lo que sabían ya: que el Sahara marroquí y sus habitantes, los saharauis, forman parte de los proyectos de desarrollo de la Unión Europea.

Quieran o no los mentirosos, la cuerda de la mentira es inevitablemente muy corta.

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