Cronica desde TindufCrónicasFeatured

Argelia, su Polisario y los criterios de la ayuda humanitaria: ¿Miliciano o “refugiado”?

Tiempo de ver claro

Aclaro, de antemano que importa muy poco cómo me llamo, ni de donde soy ni como he llegado hasta aquí, sino lo que voy a revelar, porque a excepción de una sola hermana, toda mi familia (15 miembros entre próximos y lejanos parientes) sigue, como la inmensa mayoría de su población, rehén del Polisario en los campamentos de Tinduf, pero esto no lo sabrán a través de España y sus laberintos de “derechos humanos” y de “solidaridad’ internacional… La situación de la población de estos campamentos es real y potencialmente inquietante. Atada a la vida, la gente se pregunta con qué derecho fue sometida a tantas humillaciones y a tantos atentados contra su dignidad saharaui. Cunde la desconfianza y la parquedad. Desaparecen trágicamente la solidaridad, la fraternidad y el amor al prójimo. La gente no busca más que sobrevivir para el día siguiente con la eterna pregunta de que si alguna ayuda humanitaria internacional u otra limosna haya llegado al campamento y, sobre todo, si les va a llegar.

 

¿Solidaridad? ¿De qué está hecha la solidaridad argelina con las milicias del Polisario?

Campamentos de Tinduf en un lado y en el otro las ciudades y las localidades del Sahara marroquí. Ninguna comparación posible. En 46 años el Sahara marroquí es objeto, según propios y extraños, más extraños que propios, de una auténtica y milagrosa metamorfosis de desarrollo socio-económico.

¿Y los campamentos de Tinduf? Absolutamente los mismos desde 1975. Peor aún “en vez de ayudarnos, a excepción de armas para lograr una salida al Atlántico, Argelia cobra comisiones sobre la ayuda humanitaria internacional”. La idea genérica. El leit Motiv de los rehenes en este gulag argelino de Tinduf. Misma precariedad, misma excusión, misma miseria… y mismas fanfarronadas sin estar a nivel de los desafíos. Dicen, luego niegan, afirman y desmienten. Las ordenes de Argel son confusas. La obediencia ciega de la cúpula del Polisario es indigna y vergonzosa. “Ellos, por lo menos hacen negocios… sucios, pero rentables y lucrativos, pero ¿y nosotros?”.

Y ahora que hay que separar el grano de la paja y el militarismo de la ayuda humanitaria internacional.

Se le acaba la cuerda al Polisario como todos los Polisarios, creados, crecidos y lanzados desde el seno argelino.

Va siendo tiempo de volver al país: Marruecos. Va siendo tiempo de dejar de vegetar

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