Cronica desde TindufCrónicasFeatured

Argelia y su “Achourrouk”: La deontología de la difamación

El arte de calumniar

 

Aclaro, de antemano que importa muy poco cómo me llamo, ni de donde soy ni como he llegado hasta aquí, sino lo que voy a revelar, porque a excepción de una sola hermana, toda mi familia (15 miembros entre próximos y lejanos parientes) sigue, como la inmensa mayoría de su población, rehén del Polisario en los campamentos de Tinduf, pero esto no lo sabrán a través de España y sus laberintos de “derechos humanos” y de “solidaridad’ internacional… La situación de la población de estos campamentos es real y potencialmente inquietante. Atada a la vida, la gente se pregunta con qué derecho fue sometida a tantas humillaciones y a tantos atentados contra su dignidad saharaui. Cunde la desconfianza y la parquedad. Desaparecen trágicamente la solidaridad, la fraternidad y el amor al prójimo. La gente no busca más que sobrevivir para el día siguiente con la eterna pregunta de que si alguna ayuda humanitaria internacional u otra limosna haya llegado al campamento y, sobre todo, si les va a llegar.

De un régimen militar y su, no menos militarizada prensa, no se podía esperar mejor. Pero, dentro como fuera de Argelia, la profanación por “Echourrouk” de los principios éticos de la prensa está dando, justamente, resultados inversos.

Las normas éticas de los generales nunca generaron mejor actitud ni mejor ejemplo para los pueblos.

De tal modo que el silencio puede ser conspiratorio, pero también y es el caso hasta de Argelia, condenatorio.

El rey Mohamed VI y su dimensión política, moral, social y, sobre todo, humana. ¿Quién podría alcanzar tan bajo grado de valores morales para atreverse a calumniarlo?

Pero, así las cosas, algunos países tienen riquezas (petróleo o gas). Otros, como Marruecos la mejor de las riquezas (el pueblo). Unos tienen militantes, otros periodistas libres y responsables.

Por ello, en Marruecos (o fuera de él) nadie comprende la bochornosa actitud de “Echorouk” aunque, eso sí, se espera que con cada éxito habrá otro despiste y otro resbalazo.

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