Abdelmajid Tebboune: el hombre que dice lo que no hace y hace lo que no dice
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Mi identidad no importa, solo mi mensaje. Mi hermana ha vuelto a Marruecos tras meses de hospitalización en Nuakchot, pero el resto de mi familia sigue en los campamentos del Polisario en Tinduf, olvidados por la “solidaridad” internacional y los “derechos humanos”.
En Marruecos, a ningún oficial se le pueda ocurrir evocar a Argelia, su general Changriha o su presidente. En Marruecos, Argelia no interesa y nada de este país puede atraer la atención de los responsables marroquíes.
Mientras que otros deambulan, Marruecos avanza. Mientras que otros hablan de Marruecos, Marruecos los ignora y los olvida.
Marruecos… Marruecos… Marruecos. Ni el presiente ni el viejo Changriha pueden abrir la boca sin evocar a Marruecos. El complejo marroquí está causando graves estragos en la cúpula de este régimen militar.
No les basta su prensa de cuarteles ni sus chorizos en las redes sociales. Marruecos los tiene locos.
Es como si en Argelia no ocurre absolutamente nada y, para justificar su existencia, es indispensable hablar de Marruecos.
Marruecos no tiene en sus proyectos ni presentes ni futuros algún vinculo con esta junta militar. Marruecos tiene sus cuestiones, sus prioridades y sus perspectivas. En ninguna de ellas figura ni Argelia ni sus caciques.
Entre Argelia y Marruecos hay sentido único…
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