Cronica desde TindufCrónicasFeatured

Argelia y su hemorragia polisarista: ¿Qué hacer?

La respuesta que asusta

Aclaro, de antemano que importa muy poco cómo me llamo, ni de donde soy ni como he llegado hasta aquí, sino lo que voy a revelar, porque a excepción de una sola hermana, toda mi familia (15 miembros entre próximos y lejanos parientes) sigue, como la inmensa mayoría de su población, rehén del Polisario en los campamentos de argelinos de Tinduf y víctima de laberintos de “derechos humanos” y de “solidaridad’ internacional… La situación de la población de estos campamentos es real y potencialmente inquietante. Atada a la vida, la gente se pregunta con qué derecho fue sometida a tantas humillaciones y a tantos atentados contra su dignidad saharaui. Cunde la desconfianza y la parquedad. Desaparecen trágicamente la solidaridad, la fraternidad y el amor al prójimo. La gente no busca más que sobrevivir para el día siguiente con la eterna pregunta de que si alguna ayuda humanitaria internacional u otra limosna haya llegado al campamento y, sobre todo, si les va a llegar.

Una pregunta que muchos argelinos y parte de la nomenclatura comienzan a plantearse, murmurando.

Algunos se atreven a contestar. Otros prefieren limitarse a diagnosticar el defecto mortal. Ambos creen sin revelarlo que quien debe responder es el que ha creado o heredado el “problema”, manteniéndolo agonizante pero vivo.

Off the record recuerdan los tiempos en que su Argelia sin la milicia del Polisario en los hombros era un país respetado, considerado e influyente.

Ahora y mientras siga la hemorragia polisarista Argelia seguirá siendo ni la sombra de lo que era. Un país, con gas, petróleo y pateras. En el mundo, tanto los que lo dicen en voz alta como los que creen voz baja, difícilmente pueden respetar a un país que arrastra por donde va a una inútil y exorbitantemente costosa milicia. A algunos les dijo que era un principio… 47 años después el principio se convierte en razón de Estado y nadie, ni en Argelia ni fuera de ella sabe si “esto” va a durar otros 47 años o 47 siglos.

Argelia está entre la espada y la pared y nadie la coloco allí. Fueron sus respectivos mandatarios, entre los cuales ninguno ha tenido la valentía política, moral e intelectual de pensar en su pueblo…

Pero esto está tocando fondo.

Hay países difíciles de desestabilizar… Uno de ellos es Marruecos.

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