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Argelia y su obsesión patológica: Buscando desesperadamente un «enemigo exterior»

Sin memoria

 La regla más elemental de la geopolítica es que desestabilización del vecino constituye una amenaza potencial contra la seguridad propia.

Pero, parece que, pese a su larga experiencia de infructuosas tentativas de desestabilización contra Marruecos con el depuesto presidente Abdelaziz Bouteflika, la imposibilidad de ignorar el compromiso formal y categórico en la declaración del difunto presidente Boumedian en la Cumbre Árabe de 1974 y la razón y autoría del cobarde asesinato del presidente Boudiaf, el nuevo-viejo ministro argelino de Exteriores, Ramatan Lamamara parece seguir optabdo por la vista gorda ante el verdadero curso de los acontecimienos entre su pais y Marruecos.

Debido a su avanzada edad, el Sr. Lamamara no debe ignorar el decisivo papel que habían jugado Marruecos, su pueblo y su entonces soberano, el llorado Mohamed VI en la independencia y liberación de su vecino argelino, muy a menudo a expensas de su propia seguridad, su soberanía y de su propia independencia.

Memoria corta…muy corta: las alucinaciones del canciller argelino alcanzan proporciones insospechadas. El hombre vuelve a la historia de que en un agujero no cabe más que una serpiente. Ni en Magreb es agujero ni Marruecos y Argelia, serpientes. No es una lección de geopolítica, sino una evidencia… una lógica… una verdad.

Equivocándose de lugar y de agenda, ante el asombro general, el Sr. Lamamara vuelve a plantear la obsesión patológica argelina sobre el Sahara marroquí, reiterando su leitmotiv contra la integridad al marroquí, esta vez con lo que cree “nuevo pretexto”: la autodeterminación de los kabiles.

Como lo había resumido en otra ocasión similar el embajador de Marruecos en Ginebra, Omar Zniber, en la 47ª sesión del Consejo de Derechos Humanos « La realidad que hoy todos conocen, incluidos los millones de argelinos que se manifiestan todos los días en las calles de las ciudades de Argelia, para exigir el fin del despilfarro de los recursos del país para mantener, de repente miles de millones de dólares, el separatismo y la hostilidad contra un país vecino, y para defender una doctrina estúpida, basada en un conflicto quimérico, falso y artificial con Marruecos ”.

No obstante, nadie ignora que la histeria del ministro argelino ni obedecía a lo que dijo Omar Hilal ni lo que ha dejado de decir Omar Hilal.

Marruecos ni ha creado, ni ha armado, ni ha financiado ni ha teledirigido banda armada alguna contra Argelia. Lo que no se puede decir respecto a Argelia y su trasnochado proyecto desestabilizador contra Marruecos con su Polisario.

De hecho, el problema es otro. El motivo de la “rabia” del canciller argelino se debe a los éxitos de Marruecos en sus gestiones e iniciativas regionales (Mauritania, tunes y Libia), al giro de 180 grados que está dando la costosa maniobra argelina con su Ghaligate en España, la posición de Marruecos en la Unión Africana y sus diversas instancias, a las mil y una bofetada que da la diplomacia y el clarividente comportamiento de Marruecos en el mundo a su homóloga argelina…

Para enderezar la deterioración del bajísimo perfil de Argelia en el concierto de las naciones es necesario algo más que el insulto, las falsas acusaciones y las subdesarrolladas conspiraciones.

Pese a todos los pesares, aquí en Marruecos no sentimos ningún complejo de afirmar y reiterar que Argelia y Marruecos son dos países, vecinos, hermanos y hasta condenados a entenderse, si no hoy, mañana.

Y no sería exagerado afirmar que en todo el proceso de convulsión socio-política que conoció-conoce Argelia, ningún país, vecino o lejano, ha mostrado tanta clarividencia, no injerencia, retención y un ferviente deseo que prevalezca el sentido común, que el nuestro

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