Cronica desde TindufCrónicasFeatured

Argelia y su Polisario 45 años de naufragio

Ilusiones...

Aclaro, de antemano que importa muy poco cómo me llamo, ni de donde soy ni como he llegado hasta aquí, sino lo que voy a revelar, porque a excepción de una sola hermana, toda mi familia (15 miembros entre próximos y lejanos parientes) sigue, como la inmensa mayoría de su población, rehén del Polisario en los campamentos de Tinduf, pero esto no lo sabrán a través de España y sus laberintos de “derechos humanos” y de “solidaridad’ internacional… La situación de la población de estos campamentos es real y potencialmente inquietante. Atada a la vida, la gente se pregunta con qué derecho fue sometida a tantas humillaciones y a tantos atentados contra su dignidad saharaui. Cunde la desconfianza y la parquedad. Desaparecen trágicamente la solidaridad, la fraternidad y el amor al prójimo. La gente no busca más que sobrevivir para el día siguiente con la eterna pregunta de que si alguna ayuda humanitaria internacional u otra limosna haya llegado al campamento y, sobre todo, si les va a llegar.

 

Las poblaciones de este gulag argelino de Tinduf acabaron por descubrir la extraña realidad: no todo el mundo es tiendas de campaña ni raciones ni opresión ni mentiras.

En pareja o en multitud, la gente comenta el auge socioeconómico de Dajla, Layun, Samara y otros puntos de la geografía del Sahara marroquí.

Todas/todos comentan con alegría y añoranza como todo el mundo en estas ciudades y en todo el país les espera con los brazos abiertos. Que el odio, el rencor y el desmembramiento preconizados y aplicados por Argelia y su Polisario para fines que ya nadie ignora, son mentiras y maniobras dilatorias para satisfacer apetitos hegemonistas del amo argelino en el Sahara y en el Magreb.

Aquí, en estos tristes campamentos todo el mundo es consciente de que no se puede con un ejército profesional como el marroquí con niños de 10 u 11 años.

Aquí nadie ignora que con ayuda humanitaria no se debe profesar fanfarronadas que no convencen ni a sus autores.

Aquí, en estos campamentos de Tinduf, todo el mundo o casi espera con ansias el día del reencuentro con sus hermanos en el Sahara marroquí o en otras ciudades del reino.

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