Cronica desde TindufCrónicasFeatured

Argelia y su Polisario: El humor del impostor

Ni hoy ni nunca...

 

Aclaro, de antemano que importa muy poco cómo me llamo, ni de donde soy ni como he llegado hasta aquí, sino lo que voy a revelar, porque a excepción de una sola hermana, toda mi familia (15 miembros entre próximos y lejanos parientes) sigue, como la inmensa mayoría de su población, rehén del Polisario en los campamentos de Tinduf, pero esto no lo sabrán a través de España y sus laberintos de “derechos humanos” y de “solidaridad’ internacional… La situación de la población de estos campamentos es real y potencialmente inquietante. Atada a la vida, la gente se pregunta con qué derecho fue sometida a tantas humillaciones y a tantos atentados contra su dignidad saharaui. Cunde la desconfianza y la parquedad. Desaparecen trágicamente la solidaridad, la fraternidad y el amor al prójimo. La gente no busca más que sobrevivir para el día siguiente con la eterna pregunta de que si alguna ayuda humanitaria internacional u otra limosna haya llegado al campamento y, sobre todo, si les va a llegar.

 

Ni hoy ni mañana ni nunca. El proyecto de una amplia autonomía. A tomar o a dejar. La comunidad internacional ha dicho su palabra. El Sahara hoy no es el Sahara de ayer. Cambia el concepto y cambian los protagonistas. Los que no supieron o no se atrevieron a aprovechar su calidad de ex potencia colonial se verán relegados a simples e impotentes observadores… de lejos.

Se ha dicho mil veces: el tiempo no apremia y el Sahara y su destino estrenan era: la de bienestar, prosperidad, unidad y convivencia. En este Sahara caben todos sus hijos… sus hijos y no los impostores que ninguna impostura dura mil años.

45 años de tergiversación y de maniobras… en vano. Layun, Smara, Dajla o Bojador no son Tinduf. Su habitante son orgullosos de su marroquinera, y dignos sucesores de una cultura milenaria.  Allí y en todo el Sahara marroquí se necesita a todos los hijos, descarriados o “distraídos”. Ni Argelia ni mucho menos España pueden ni deben concebir el presente y el futuro de estas provincias del sur de Marruecos cuyos hijos han trabajado duramente para hacer de su región un modelo de desarrollo y un resplandeciente faro del futuro.

La patria espera a sus hijos. Tinduf es ajeno. Lo propio os espera…

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