Cronica desde TindufCrónicasFeatured

Argelia y su Polisario ¡Insostenible!

Realismo mortal

 Aclaro, de antemano que importa muy poco cómo me llamo, ni de donde soy ni como he llegado hasta aquí, sino lo que voy a revelar, porque a excepción de una sola hermana, toda mi familia (15 miembros entre próximos y lejanos parientes) sigue, como la inmensa mayoría de su población, rehén del Polisario en los campamentos de argelinos de Tinduf y víctima de laberintos de “derechos humanos” y de “solidaridad’ internacional… La situación de la población de estos campamentos es real y potencialmente inquietante. Atada a la vida, la gente se pregunta con qué derecho fue sometida a tantas humillaciones y a tantos atentados contra su dignidad saharaui. Cunde la desconfianza y la parquedad. Desaparecen trágicamente la solidaridad, la fraternidad y el amor al prójimo. La gente no busca más que sobrevivir para el día siguiente con la eterna pregunta de que si alguna ayuda humanitaria internacional u otra limosna haya llegado al campamento y, sobre todo, si les va a llegar.

Fuentes próximas a algunos “peces gordos” del Polisario revelan que, desde hace semanas, durante las “reuniones” entre los dirigentes polisaristas y sus lentores argelinos sale a relucir con insistencia e incluso “mala leche” la cuestión de “balance” de los últimos años.

El cuento chino de los “territorios liberados” puede servir ante una ínfima minoría de los rehenes en el gulag argelino de Tinduf, pero no a los responsables argelinos que saben cómo sabe todo el mundo que se trata de zonas de amortiguamiento que, un día u otro, le pasarán lo que paso en Al Guergarat.

Queda, pues, lo esencial: jugosos sueldos, viajes en primera clase, estancias en hoteles de cinco estrellas e incluso “subvenciones” para comprar Rolls Roys o para gravar videos. ¿Para qué?

En la cúpula del Polisario se es consciente de que lo que, hoy por hoy, es una expresión en voz baja en Argel, acabará por hacer flote y… dentro no de mucho.

En Argel surgen inquietantes preguntas sobre lo que se gasta por el Polisario y, sobre todo, a cambio de qué.

Son preguntas que se debieron plantear hace 47 años, pero nunca pierden su frescura, ilustrando elocuentemente el comienzo del fin de una pesada impostura.

Afficher plus

Articles similaires

Bouton retour en haut de la page