Cronica desde TindufCrónicasFeatured

Argelia y su Polisario Lo real y lo aparente

La verdad es la unica que queda

 

Aclaro, de antemano que importa muy poco cómo me llamo, ni de donde soy ni como he llegado hasta aquí, sino lo que voy a revelar, porque a excepción de una sola hermana, toda mi familia (15 miembros entre próximos y lejanos parientes) sigue, como la inmensa mayoría de su población, rehén del Polisario en los campamentos de Tinduf, pero esto no lo sabrán a través de España y sus laberintos de “derechos humanos” y de “solidaridad’ internacional… La situación de la población de estos campamentos es real y potencialmente inquietante. Atada a la vida, la gente se pregunta con qué derecho fue sometida a tantas humillaciones y a tantos atentados contra su dignidad saharaui. Cunde la desconfianza y la parquedad. Desaparecen trágicamente la solidaridad, la fraternidad y el amor al prójimo. La gente no busca más que sobrevivir para el día siguiente con la eterna pregunta de que si alguna ayuda humanitaria internacional u otra limosna haya llegado al campamento y, sobre todo, si les va a llegar.

 

Me cuenta un “amigo” argelino de la “coordinación con los campamentos” que, desde hace meses, pero más acentuados desde hace semanas, la inteligencia militar argelina, efectúa un “marcaje estrecho” a los principales dirigentes del Polisario.

Mi “Migo” me explica que la medida tomada en este sentido obedece a sospechas de estos servicios de “ciertos movimientos inhabituales de estos personajes” a raíz del cambio de actitud de los responsables argelinos respecto a la cúpula del Polisario.

En la “solidaridad” oficial argelina al Polisario subyacen una parquedad que va cobrando cuerpo y que nadie ni en los campamentos ni en Argel puede prever sus dimensiones en los próximos meses o próximas semanas.

La impostura toca a su fin, especialmente tras la última resolución del Consejo de seguridad de la ONU que indicaba cabalmente al mentor argelino como parte principal del prefabricado conflicto del Sahara que ha creado.

Ninguna impostura dura mil años. Con o sin las payasadas de Guergarat, el Polisario y sus hazañas al servicio del mejor impostor, tocan fondo.

Afficher plus

Articles similaires

Bouton retour en haut de la page