Cronica desde TindufCrónicasFeatured

Argelia y su Polisario Mentor insolvente con milicia desbocada

Otros tiempos, otro comportamiento

 

Aclaro, de antemano que importa muy poco cómo me llamo, ni de donde soy ni como he llegado hasta aquí, sino lo que voy a revelar, porque a excepción de una sola hermana, toda mi familia (15 miembros entre próximos y lejanos parientes) sigue, como la inmensa mayoría de su población, rehén del Polisario en los campamentos de Tinduf, pero esto no lo sabrán a través de España y sus laberintos de “derechos humanos” y de “solidaridad’ internacional… La situación de la población de estos campamentos es real y potencialmente inquietante. Atada a la vida, la gente se pregunta con qué derecho fue sometida a tantas humillaciones y a tantos atentados contra su dignidad saharaui. Cunde la desconfianza y la parquedad. Desaparecen trágicamente la solidaridad, la fraternidad y el amor al prójimo. La gente no busca más que sobrevivir para el día siguiente con la eterna pregunta de que si alguna ayuda humanitaria internacional u otra limosna haya llegado al campamento y, sobre todo, si les va a llegar.

 

La ecuación que se impone: o bien Argelia debe buscar potra milicia y bien el Polisario otro mentor.

En los campamentos argelinos de Tinduf la inmensa mayoría de los rehenes creen que más de 45 años al servicio de los sueños hegemonistas argelinos son más que bastantes. “va siendo tiempo de dejar de alucinar y ver la realidad de enfrente”, Mahfud L.P cree además que “es la mayor estafa del siglo”.

Mahfud lleva 43 años en este gulag argelino de Tinduf a donde fue secuestrado y arrastrado con sus camellos por milicias dirigidas por Bachir Mustafa Sayid (alias Buicher) y el difunto Mahfud Ali Biba cuando pastoreaba los camellos de su tio en los arrabales de Farsia.

La desconfianza y la parquedad que reinan en estos tristes campamentos auguran lo peor. Ghali y sus 40 torturadores han comenzado a escrutar, a su manera, los sentimientos pro marroquíes. Las instrucciones del amo argelino son claras: « sin piedad”.

Los campamentos argelinos de Tinduf viven una explosiva prolongación que amenaza la paz y la estadidad regionales.

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