Cronica desde TindufCrónicasFeatured

Argelia y su Polisario Vendedores de ilusiones

Aclaro, de antemano que importa muy poco cómo me llamo, ni de donde soy ni como he llegado hasta aquí, sino lo que voy a revelar, porque a excepción de una sola hermana, toda mi familia (15 miembros entre próximos y lejanos parientes) sigue, como la inmensa mayoría de su población, rehén del Polisario en los campamentos de Tinduf, pero esto no lo sabrán a través de España y sus laberintos de “derechos humanos” y de “solidaridad’ internacional… La situación de la población de estos campamentos es real y potencialmente inquietante. Atada a la vida, la gente se pregunta con qué derecho fue sometida a tantas humillaciones y a tantos atentados contra su dignidad saharaui. Cunde la desconfianza y la parquedad. Desaparecen trágicamente la solidaridad, la fraternidad y el amor al prójimo. La gente no busca más que sobrevivir para el día siguiente con la eterna pregunta de que si alguna ayuda humanitaria internacional u otra limosna haya llegado al campamento y, sobre todo, si les va a llegar.

 

En estos tristes campamentos, a través de la simple y quizás “legitima” pregunta de qué ha pasado o pasa con Biden como presidente de estados Unidos, se pone en tela de juicio la globalidad de las relaciones con Argelia.

Mil veces engañada, la gente de este gulag argelino de Tinduf desea que se le trate como adulta y vacunada.

Nadie aquí ignora que Marruecos es, para estados Unidos, uno de los muy pocas constantes de la política exterior.

Y en Washington tampoco hay quien ignora que la marroquinera del Sahara no depende ni de Trump ni de Biden ni de estados Unidos.

Tanto es así que la gente se pregunta por qué tanta humillación ante los generales de Argel. En 45 años han ido cayendo todos y cada uno de los falsos argumentos argelinos en su sueño de una salida de sus minerales, gas y petróleo al Atlántico.

Con niños de 7, 8 o 9 años no se ganan guerras.

¿Por qué existir en estos tristes campamentos cuando nuestros hermanos saharauis viven en su país: Marruecos?

¿Por qué vegetar en tierras de los demás, pagando un acto e insoportable tributo cuando se tiene tierra, país, hermanos y el cariño de una patria marroquí?

Finalmente ¿Por qué vivir atado a la vida cuando es posible vivir plenamente en otra parte?

Los campamentos de Tinduf y más exactamente las poblaciones de estos campamentos tienen cita con su destino.

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