Cronica desde TindufFeatured

Argelia/Polisario: Algo se mueve… Khalil R’Guibi

 

 Aclaro, de antemano que importa muy poco cómo me llamo, ni de donde soy ni como he llegado hasta aquí, sino lo que voy a revelar, porque a excepción de una sola hermana, internada hace 11 meses en un hospital de Nuakchot, antes de decidir regresar a su país: Marruecos, toda mi familia (15 miembros entre próximos y lejanos parientes) sigue, como la inmensa mayoría de su población, rehén del Polisario en los campamentos de Tinduf pero esto no lo sabrán a través de España y sus laberintos de “derechos humanos” y de “solidaridad’ internacional… preferente y casi exclusivamente con una ínfimal dirección subordinada parte de los saharauis.

 Los máximos dirigentes de la banda del Polisario se inquietan… cada vez más. Discretamente, la inmensa mayoría de sus interlocutores argelinos toman distancia. No quieren saber nada de este “rompe cabeza”.
Desde la desaparición del ex jefe de la banda, Mohamed Abdelaziz algo ha cambiado en la naturaleza del régimen tutor argelino y la dirección subordinada del Polisario. La vuelta de Marruecos a la Unión africana y sus posteriores éxitos diplomáticos en América Latina han acabado por convencer más a los hombres del régimen argelino encargados de la “cuestión del Sahara occidental” de que la actual cúpula del Polisario es incapaz de realizar las miras expansionistas de su país.
La gente en estos campamentos de Tindouf interpreta esto como un signo de los argelinos para una mayor subordinación y una mayor pleitesía a sus orientaciones políticas.  Mientras que algunos van hasta pensar que se trata de los primeros gestos para deshacerse de esta “pesada carga”.
Argelia tiene sus graves problemas y el Polisario sin Argelia no sabe ni andar. Total, incertidumbre en Tindouf lo que se refleja en la vida cotidiana de la gente que no piensa más que en la manera de poner a salvo a sus familias.
Fin de una pesadilla y comienzo de un espejismo que impone la banda para calmar lo que cree una “situación pasajera”.
Los fracasos son huérfanos y los argelinos no son los que pagan a los fracasados.
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