Argelia/Polisario   El precio de la indecencia

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Letrado Saad Sahli del Colegio de abogados de Rabat

Más de un dirigente argelino, sin que se atreviera de revelarlo, preconiza una “solución  con Marruecos”.

Nunca antes la diplomacia ni el país entero ha tenido tan bajo perfil con tantas derrotas que han devaluado una diplomacia que se citaba como ejemplo.
Es el precio que la vecina Argelia paga y va a pagar más por su mortal error de creer que con milicias como el Polisario y sus aves de rapiña podía desestabilizar a su vecino marroquí o, cuando menos, frenar su  imparable desarrollo.
Inútil proceder a estadísticas ni a retrospectivas: Desde hace más de un ano y medio, Argelia y su máquina diplomática no solo no ha ganado ni una sola batalla que ha emprendido sin que nadie le abrigara, sino se ha convertido en el hazme reír de las demás cancillerías.
Pero aun: casi todos sus aliados de antaño, sobornados a precio de oro para apoyarle en su empresa desestabilizadora anti-marroquí, están en la cuerda floja: unos se han ido, otros se preparan a irse, todos pagan el mismo precio de su imprudencia y de haber privilegiado la impostura.
En España, por ejemplo donde las “inversiones” argelinas en su hazaña anti-marroquí son impresionantes, las relaciones con Marruecos  nunca fuero n mejor y se espera que mejoren más por el beneficio de los dos pueblos vecinos y amigos.
Argelia apuesta mal y pierde…
Sin embargo, a falta de los enormes recursos de hace no mucho y con la insoportable, mortalmente costosa e inútil carga del Polisario, Argelia corre el riesgo de encontrarse entre los países más retrasados del planeta.
¿La solución?
El sentido común. Desde Rabat las manos están bien tendidas y los corazones abiertos par en par. En el Magreb cabemos todos… todos, menos los intrusos.