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ASUMIR LA CONDICION, Elias D. Galati (Argentina)

Reflexiones

Si queremos referirnos a la condición como característica humana, debemos

señalar su significado en relación a la esencia o a lo que es, a diferencia de

su otra significación cuando el término significa que algo depende en cierta

medida o en algún modo de otro, o de un hecho.

Condición es la índole, naturaleza o propiedad de las cosas, es lo natural, el

carácter o genio de los hombres, y es también el estado o situación especial

en que se halla una persona.

Desde la psicología es el estado de cualquier ser o de cualquier cosa,

señalando que puede ser bueno o malo según se adecúe o no a la situación y

a la especie.

Desde la filosofía se la entiende como el estado, el modo de ser o situación

de los seres o las cosas.

Bergson la ha caracterizado como dinámica, sosteniendo que no incluye el

estado de reposo o inmovilidad, sino más bien la relación de objetos y de

seres entre sí en el conjunto de una situación.

En este contexto la condición humana es un concepto polémico, equívoco y

contradictorio.

Andre Malraux en el siglo XX a partir de su experiencia en Vietnam y en la

masacre de Shanghai, escribe sobre la condición humana preguntándose

¿Quiénes somos? ¿Qué mundo queremos? Preguntas que podrían repetirse

hoy cuando los estados de ánimo se exaltan en divisiones de un imaginario

que raramente se verbaliza con lucidez. Hay temor de hablar de simples y

vulgares hechos sociales relacionados con la libertad, derechos o deberes,

porque existe la posibilidad que sean erróneamente valorados dentro de

un conjunto cerrado de ideas y prejuicios que están presentes en todas partes.

Hannah Arendt a partir de su experiencia en el juicio a Eichmann analiza

las capacidades humanas cuya finalidad básica es atender a las necesidades

de la vida como la sublimación de estas en otra más trascendental, la

capacidad de ser libres, para considerar nuestra condición a través de

nuestros más recientes temores y experiencias.

Su finalidad es poner en su lugar la sublimación de las necesidades vitales

atendiendo a necesidades trascendentales como la capacidad de ser libres y

comprender nuestra condición desde nuestras experiencias y temores.

Hay por lo tanto una condición esencial y común a toda la especie, que nos

determina y nos da identidad, pero cada hombre individual tiene a lo largo

de su existencia y como consecuencia de su historia, su génesis, sus

ancestros, su hábitat, ciertas condiciones particulares que lo condicionan y

lo motivan.

Es por eso que en nuestras relaciones es indispensable conocer la condición

del otro, saber que le pasa, que ha sido de su vida y cuáles son sus proyectos.

De otro modo no podríamos entenderlo, lo juzgaríamos de forma incorrecta

y no podríamos ayudarlo.

Más conocer la condición del otro, es difícil, hay que asumirla, como se dice

vulgarmente ponerse en la piel del otro.

He dicho en otra oportunidad que para comprender el cáncer, hay que tenerlo

o asumir la condición del que lo tiene, es decir tratar de ponerse en la

condición del otro.

Cuántas veces juzgamos a nuestros semejantes desde nuestra condición,

cuántas veces cuestionamos y hasta difamamos su comportamiento, desde lo

que nos pasa y desde lo que somos, sin entender que no es eso a lo que está

sometido.

En verdad no hay otra manera de relacionarse que desde el amor; desde la

comprensión que todos somos hermanos, que estamos en un plano de

igualdad y somos dignos todos sin excepción como exponentes de la raza

humana.

Que no tenemos idea, sino en la conciencia de ponernos en su lugar, de lo

que le pasa, ni de lo que haríamos nosotros en su lugar.

Que la conducta forma parte de las condiciones de vida, del pasado

individual y social, del lugar en que se vive y de las contingencias tanto

particulares como históricas asumidas, y también forma parte de la libertad

que cada uno ejerce sobre si, sin violentar a los demás y del juego de

derechos y deberes.

Asumir la condición del otro es ponerse en su lugar, entender lo que siente,

lo que sufre, lo que quiere y comprender su conducta, sin perder de vista la

relación entre los hombres, el hecho social, la justicia, y los deberes que

todos debemos cumplir.

Antes de preguntar que puedo hacer por ti, es imprescindible preguntar

¿Quién eres? ¿Qué ha sido de tu vida? ¿cómo te encuentras?

Desde esa comprensión las relaciones humanas serían maravillosas.

DEJAME VOLAR

Libre soy, déjame volar

hasta lo profundo de tu corazón

me impulsa el deseo de encontrar

el tiempo que enciende la pasión.

Más allá del ser, sólo quiero estar

contigo en profunda comunión

que el amor pueda consumar

la existencia en perpetua unión

Siento que al Olimpo he de llegar

cual si fuera el nuevo Deucalión

llevando la corona floral

aquella que ofrece mi intención

entregando mi alma, mi razón

porque eres tú mi bendición

Elias D. Galati

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