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  Autonomía en el Sahara marroquí: ¿Por qué solo España?

Por algo serà!

 

Said Jedidi es periodista y escritor, director de infomarruecos.ma/conacentomarroqui.blogspot

Nelson Mandela dijo que “no pierde nunca. O bien gana, o bien aprende”. Nada es más irreal e ilógico para la junta militar argelina que ni gana ni aprende.

La mayoría de los españoles saben que el régimen militar argelino, consagra gran parte de su excedente presupuestario, fruto del alza de los precios del gas y del petróleo, a los complots y conspiraciones contra el Presidente del gobierno español y su partido.

En España los hay que quieren encontrar una solución a la tragedia de los sahrauies (población) y los hay que buscan crear un problema al Sahara (territorio).

España. Solo España. Su descarada declaración de guerra no la aplica contra Estados Unidos que no solo considera que la propuesta de autonomía es la ideal para la solución de este inventado problema, sino ha reconocido de facto la soberanía de Marruecos sobre todo su Sahara, ni Alemania ni Holanda ni a los países africanos que han abierto consulados en las ciudades del Sahara marroquí o los que disponen a hacerlo dentro de poco ni…. Solo España al que, ¡colmo de locura! Propone mandatario y conseja cambio de gobierno y de gobernantes.

¡Por algo será! Sin embargo, España ni ha apoyado la autonomía en Cabilia ni ha condenado la feroz represión del régimen militar argelino contra su propio pueblo… ni siquiera se ha pronunciado, que es su deber moral y su obligación ética en tanto que democracia occidental, contra el uso de los niños para fines militares y terroristas por su milicia del Polisario.

España y el 99% de los paisas del mundo saben que por razones que nadie o casi nadie ignora, la junta militar argelina necesita el “problema” del Sahara, a un “enemigo exterior” y a teorías complotistas. Vive y depende de esto. Lo heredó y con él la imposibilidad de sobrevivir en distensión y en convivencia.

Pero… una cosa es la realidad y el realismo políticos y otra, diametralmente distinta y distante, los votos y estrategias electoralistas.

Tiene razón quien dijo que “no confíes en lo que ves. Hasta la sal parece al azúcar…pero no lo es”.

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