Beijing: Los botones de muestra

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 Aclaro, de antemano que importa muy poco cómo me llamo, ni de donde soy ni como he llegado hasta aquí, sino lo que voy a revelar, porque a excepción de una sola hermana, internada hace 11 meses en un hospital de Nuakchot, antes de decidir regresar a su país: Marruecos, toda mi familia (15 miembros entre próximos y lejanos parientes) sigue, como la inmensa mayoría de su población, rehén del Polisario en los campamentos de Tinduf pero esto no lo sabrán a través de España y sus laberintos de “derechos humanos” y de “solidaridad’ internacional… preferente y casi exclusivamente con una ínfima parte de los saharauis.

Los que aun dudaban del comienzo del fin de la banda del Polisario se preguntan ahora ¿A qué sirve la banda del Polisario, además de dilapidar los fondos del pueblo argelino?
Como si no existiera. Desde la vuelta de Marruecos a la Union africana, el papel de Argelia, tanto político, económico como geopolítico ha sido total y radicalmente eclipsado por verdaderos imperativos y retos socio-económicos que el país de Bouetflika (y su hermano) no pueden proporcionar, menos aun su doméstico, el Polisario.
En la Cumbre de Beijing quedó demostrado que los hay que ascienden (Marruecos) y los hay que descienden (Argelia). China, aunque parece que al comienzo de sus coletazos, el régimen argelino lo había olvidada, es consiente de los retos y de la importancia de sus relaciones estratégicas con Marruecos y lo que representa para éste su integridad territorial, centro y complemento de toda cooperación del reino con el resto del mundo.
Total, una vez Argelia ha fracasado en su infructuosa tentativa de demostrar que el Polisario es una pérdida de todo y que el futuro de la región y el propio, debe contemplarse sin milicias y sin Polisarios, Bisarios o Monosarios.