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  Borrón y cuenta nueva Ahmed el amraoui

Opinión

 

Este articulo ha sido posible gracias a dos cosas: las palabras claves que se me quedaron clavadas en la memoria, cuando seguía los acontecimientos –estando en España- casi veinte años atrás, y  gracias al Google que me facilitó localizar las fuentes de donde salieron los comentarios, así para rectificar los  posibles fallos de la memoria, dando lo que es de Cesar a Cesar.

En la actual crisis entre los gobiernos de los dos vecinos de las orillas del estrecho del Gibraltar, no me extraña en absoluto que estos malentendidos ocurran. Personalmente sabia que tarde o temprano este tipo de conflictos, flotara sobre las aguas, aparentemente pacificas, pero en el fondo agitadas y enturbiadas.

Lo que a mí me extraña, es que los que anhelaban sacar el pecho ante Marruecos en un pasado cercano, ahora arremetan fuertemente contra el gobierno socialista de Pedro Sánchez. Cabe, aquí y ahora, recordarles lo que les antojaban en la época de Aznar. En la crisis del islote del perejil, que era más o menos del mismo tamaño de la actual crisis. El ministro de la defensa Trillo dijo en un mitin en la comarca de Alicante que le hubiera gustado tomar-antes- al islote, para que los españoles pudieran pescar en toda libertad en las aguas de Marruecos. Esta era le mentalidad de la derecha que tomaba las riendas de la política en España. Estas declaraciones culminaron el vaso ante la –entonces- oposición de izquierdas. Y luego desmintió lo que dijo, bajo pretexto de que era una broma que gastaba a sus militantes por estar en una fiesta, alegres. Eso sí, para mimar y acariciar los sentimientos de los militantes, no pasa nada si se bromea de tal manera.

Para ser más exacto en mis palabras, he vuelto a la memoria, y a lo que se dijo entonces sobre aquel evento grave, y se quedó una vez para todas en la prensa.

Pues yo no sé porque se enfadaron –entonces- los de la izquierda: si por lo de invadir al islote, que dicen ser español, o por lo de pescar en las aguas marroquíes. Pero la paradoja es que en el congreso casi todos dijeron en coro: señor Aznar cuente usted con nosotros. Y en las declaraciones en la prensa cada uno decía una cosa atacando al gobierno en actos camaleónicos.

Digo esto porque la historia se repite, pero de modo insidioso en la política. Los que ahora critican al gobierno socialista por meter en apuros a España y Marruecos en la actual crisis, eran los que ejercían la misma política dirigiendo el problema con Marruecos con la mano dura. Vemos lo que dijo Aznar a su ministro Trillo en un tono de quien se despide de los soldados que parten a la guerra santa: « Ya es ineludible (se refería a la guerra), que tengan mucha suerte, que Dios nos ayude y que vuelvan con el triunfo ». Si, triunfar sobre los amigos de Trillo, quien dijo que estaban en un « momento espléndido de las relaciones que mantenemos con nuestros amigos marroquíes ». Si en los momentos esplendidos se parte a la guerra, pues ¿cómo estaría la cosa en tiempo de máxima tensión?

Ahora sale el líder de la oposición Pablo Casado para criticar al gobierno de su país, diciendo que « la crisis diplomática es culpa de Marruecos pero la responsabilidad es del Gobierno porque se podía haber evitado », diciendo también lo de: cuente usted con nuestro partido. Eso se llama criticar para criticar nada más, porque es un juego de palabras, más que un mensaje que busca rebajar la tensión.

Se puede comparar a la fuerza política “Podemos” -al que la derecha acusa de ser el verdadero causante del problema-, como extrema izquierda, con la izquierda unida del señor Gaspar Llamazares en la época de Aznar. La  extrema izquierda de hoy apoya a las medidas del gobierno español, criticando -a veces insultando- la política de Marruecos, en cambio, la izquierda de aquellos días lo hacía al revés, o sea criticaba a la política de la derecha Española. Dejemos que el señor Llamazares nos ponga en el marco de los acontecimientos de aquellos días: « El señor Trillo ha sido un ministro ‘listrillo’ con muchos desaciertos durante este período. Ha perdido buena parte de la racionalidad que tenía en la presidencia del Congreso de los Diputados, pero esta última manifestación demuestra que se ha vuelto loco », afirmó Llamazares comentando lo del perejil.

El tono del señor Llamazares hacia la derecha era muy duro a la sazón, usando a veces un lenguaje sarcástico como cuando dijo que el señor Trillo “se ha vuelto loco », y dijo que la única medalla que le puede poner el presidente Aznar por su intervención en la Isla de Perejil es « al mérito asaltacabras » o « al mérito de ocupación de lugares desiertos ». Y su opinión sobre la buena vecindad con Marruecos no era apostar por una guerra.

Y hablando de la buena vecindad entre los dos países, cabe señalar aquí que ambos firmaron un tratado en la época del gobierno socialista de Felipe González. Esto era en lo más alto nivel tras la primera visita a España del monarca Hassan II en 1989, con la promesa de celebrar encuentros anuales y la posterior firma (4 de julio de 1991) del Tratado de Amistad, Buena Vecindad y Cooperación entre las dos naciones. Pues, basándose en ese tratado, el Rey Mohamed VI, tendió la mano con la buena intención en 2002 justo después del problema del islote, en plena crisis del petrolero el Prestige ofreciendo a los pesqueros españoles, faenar durante algún tiempo en las aguas de Marruecos, pero la recompensa de estos señores -según recuerdo-, era eso: es una tomadura de pelo nada mas( no encontré rastro de esta declaración en la prensa electrónica ahora, pero si la escuche en la radio española en su día), eso dijeron. Pero el gesto del monarca fue bien recibido por el mismísimo Aznar, lo que aflojó un poco la tensión.

Ahora bien, se necesita un sensata que pueda valorar las cosas bien, y que tenga en cuenta la unanimidad del las clases del pueblo marroquí sobre el tema del Sahara, para ayudar en el deshielo o erradicar las raíces del problema de una vez, dado que la buena vecindad pide sacrificio y claridad.

El señor Ibrahim aconsejaba a su amiguito Momo en la obra del escritor francés Emanuel Eric Schmitt, de elegir minuciosamente dos cosas en su vida: los zapatos y la cama, porque ahí es donde va a pasar su vida. Yo voy a añadir otra cosa más: cuidar bien al vecino y aceptarlo como está, porque es a su lado dónde vas a estar siempre. ¿Podemos? ¿Sí?, pues borrón y cuenta nueva.

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