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Brasil-Árabes: una gira presidencial con sello de desconfianza

De: Notilamar

 

Hassan Achahbar experto marroqui en cuestiones latinoamericanas

Mal asesorado, el presidente de Brasil, Jair Bolsonaro, sigue acumulando errores en su forma de concebir las relaciones con el mundo árabe. El brasileño culminó el 29 de octubre un viaje casi forzado por tres países del Golfo, programado al término de una primera gira asiática.

   Para los observadores el paseo de Bolsonaro por Abu Dabi, Doha y Riad, pasó sin contratiempos aunque inadvertido. Su etapa más distendida ha sido una breve parada en Doha, única capital en donde el jefe de Estado brasileño logró posar al lado de su par catarí, el emir Tamim Bin Hamad Al Thani, honor que no tuvo en los Emiratos y en Arabia.

   Viciado desde sus orígenes por un pensamiento excluyente y en razón de los compromisos anteriormente adquiridos con (israel), el periplo bolsonarista sabe más a arena del desierto que a incienso, a fracaso más que a gran acontecimiento internacional, comparado con los grandes viajes a la zona del expresidente Luiz Inacio Lula da Silva.

    El periplo, un tanto improvisado, fue ideado inicialmente para acallar las críticas a anuncio de trasladar la sede de la embajada brasileña de Tel Aviv a Jerusalén. Pretendidamente, se le quiso dar un perfil bajo y un carácter meramente mercantil, sin mayores consecuencias políticas para las partes involucrados y para la región.

   Por ello, no hubo pronunciamientos claros en ningún sentido y en ninguna de las capitales visitadas. Apenas se puede leer en la Declaración Conjunta Brasil-Catar, que “los dos lados intercambiaron opiniones sobre cuestiones regionales e internacionales de interés mutuo, incluida la situación en América Latina y en Oriente Medio”.

   De hecho, en sus encuentros bilaterales, Bolsonaro no quiso comprometerse públicamente y solo aceptó discutir de negocios y de futbol, evitando una posible polémica con Irán y omitiendo voluntariamente mencionar siquiera el conflicto árabe-israelí.

    No obstante, Bolsonaro se afirmó, en declaración para la prensa brasileña, que el traslado de la sede de la embajada es cuestión de vencer las resistencias y que es los que desea la mayoría de los evangélicos, sus aliados en el Congreso Federal, en Brasilia. Las visitas de Bolsonaro a los Emiratos Árabes Unidos y a Arabia Saudita llevan el sello de la desconfianza y, sin duda, a Brasil le tomará tiempo reconstruir la confianza perdida. Sobre todo porque Bolsonaro carece de la química que tenía Lula da Silva con los socios árabes de Oriente Medio.

Fuente: Notilamar

 

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