Buenas noches Marruecos España/Marruecos Elementos de juicio Said Jedidi

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Fue siempre una de las constantes de la política exterior del Reino de Marruecos: no inmiscuirse en los asuntos internos de los demás, cualesquiera que sea el precio a pagar.

Noble… muy noble incluso, casi exagerado, porque si lo comparamos con Argelia, muy activa en este periodo de extrema crispación y convulsión para el Polisario de Argelia en África y en el mundo, verdadero factor de divergencia regional y más concretamente con España, casi resulta incongruente. Pero que sea así… es mejor.

Fueron España y Marruecos, los que, sin querer quizás, habían inaugurado los partenariados estratégicos y estrenaron era en la que la creación de mecanismos (intereses estratégicos) inherente de constituir un parachoques para eventuales sismos en las relaciones bilaterales a causa de la gobernancia de este o de aquél partido político,  especialmente en España.

De esta forma, los sucesivos gobiernos en Rabat siempre acabaron por encontrar factores comunes y complementarios con sus homólogos en Madrid. Derecha o izquierda, en España como en el resto de los países civilizados la política de un partido nunca sirve de política de una nación. De tal modo que las “células durmientes” en el seno de algunos partidos de izquierda en el país vecino siempre se adaptaron a los imperativos y los intereses supremos de su país que aconsejan buenas relaciones con el vecino del sur.

No obstante, lo lógico no debe quitar relieve ni relevancia al realismo y a lo que los arquitectos de la lucha anti-terrorista en Marruecos llaman “concepción proactiva y anticipativa”. Es decir: acercarse más, interesarse más, seguir de más cerca y tratar de comprender para prepararse más y mejor a todas las eventualidades.

Evidentemente, todas las fuerzas políticas españolas, una más que otras, saben pertinentemente que los malos momentos de las relaciones hispano-marroquíes repercuten nefasta, casi mortalmente sobre toda la región e incluso sobre el curso de los vínculos con el resto de la Unión Europea.

Luego los españoles, así lo creemos en marruecos, darían sus votos al más consiente, al más realista y por consiguiente al más español