América LatinaCrónicasVela en la obscuridad

“BUSCARME” Dr. Jorge Bernabé Lobo Aragón (Argentina)

Tribuna infomarruecos.ma

Hoy salí a buscarme, convidé a mi mente a que paseáramos juntas las calles del pasado tomándome del brazo. Me dijo – estoy vieja, mi paso ya es muy lento, me agito fácilmente envuelta en el cansancio, y son muchas las calles que quieres recorrer hurgando en los rincones de vetustos ventanales con cerrojos rotos, en puertas carentes de antiguas cerraduras que se abren con el viento crujiendo en un sonido que anuncian el dolor mezclado con el canto de algún viejo fantasma Me tienes todo el día detrás de tus antojos, y cuando estas dormidas me obligas a soñar. ¿No piensas detenerte? ¿No vez que estoy cansada? ¿Qué mi espalda está curvada, de tanto cargar con tu equipaje de nostalgias?  Ve sola, yo te esperaré sentada en el portal de la mansión del tiempo. Quizás hasta me invite a tomar un café en el sillón del patio, en ese que adoras, porque pasas las horas dibujando palabras que le robas a mi silencio, para darles vuelo como a los pájaros. Ve, no te detengas, pero hazlo lentamente, observa con cuidado los espacios, no te asustes con las sombras que oscurecerán tu andar, ni con el llanto quejumbroso de los pinos invadiendo tus oídos, tampoco tiembles si te hieren las espinas de las rosetas en los pies, no grites si te cruza una serpiente, sólo esquiva su ponzoña, más de una vez lo has hecho, pero ahora tu cuerpo, igual que yo, tiene lento los reflejos. Ve cantando una canción así sabré por donde andas, que tenga ritmo alegre y baila, baila con los duendes de tu imaginación, de tu mundo de ensueños, pídele a la rosa su perfume e imprégnalo en tu pelo, canta con los grillos, salta con las ranas del estanque donde dejaste jugando a tu niñez y vuelve a danzar en los brazos del viento, y que tu vestido tenga colores de un arco iris que la lluvia te bajó del cielo y suavidad de brisa sean tus movimientos. Ve, no te detengas, dobla las esquinas sin miedo, habrá una calle, y otra, y otra, muchas, cientos, todas asfaltadas de recuerdos, algunos feos, otros bellos, pero estarán dormidos en el lecho del pasado, y hoy es presente, no pueden volver, resbalarán como gelatina entre tus dedos, serán suaves gotas de rocío, tus recuerdos. Asombrada, mareada de tantas palabras, comencé mi andar solitario. Tenía razón mi mente, y cuando recorrí la última calle, regresé al lugar donde la había dejado. Con una humeante taza de café en su mano, conversaba con el tiempo, al verme, depositó la porcelana sobre la deslucida mesa, se despidió, y vino a mi encuentro. Desde el jardín, el anfitrión levantó su mano a manera de saludo, contesté agitando la mía. Tomé a mi amiga, la levanté en brazos y la cargué sobre mis hombros para que no se cansara. La necesito fresca, despierta, inquieta, ágil, feliz. La necesito para seguir viviendo sembrando mis poesías y para encontrarme cada día, viviendo en su vida. Si mi mente se pierde, no volveré a encontrarme por más que camine todas las calles. Me preguntó– ¿Te encontraste? -Sí- le contesté, mientras una lágrima besaba mis labios la otra besaba sus mejillas, diciéndole con ternura…Nunca dejaras de soñar, porque soñar es el principio de un sueño hecho realidad y todo lo que sucede, sucede por una razón. Ese es el costo de vivir.

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