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CAFÉ HAFA (Tánger, Marruecos)   José Sarria  

Patrimonio

José Sarria (Archivo)

Café Hafa es uno de los sitios mágicos de Tánger pues combina, en perfecta armonía, su decadente estado junto a la evocación de un pasado que anhelaba el deslumbramiento de la redención.
La pequeña colina que conduce hasta el Café Hafa desafía, al olor de la hierbabuena, el lapislázuli de un Mediterráneo que deja de serlo para convertirse en Atlántico.

 Allí, entre sus pequeñas mesas y sus desvencijadas sillas, camina la esencia del reino que un día quisieron conquistar Paul Bowles, Mohamed Chukri o Tennessee Williams.

El Café Hafa es, esencialmente, la libertad: un recóndito reino donde del hachís no tiene el agrio sabor de lo prohibido, un territorio de mujeres desveladas, un paraíso detenido en el tiempo. 

He aquí la mitología de este poema.

CAFÉ HAFA
(A Sergio Barce)

He llegado hasta el Café Hafa
preguntando por Paul Bowles,
por Tennessee Williams y por Jane.
Aquí, donde ya nadie les espera,
he intentado evocar los días
atrapados en sus cenizas de oro.

Un anciano sostiene una tetera.
Se ha girado para mirarme.
En sus ojos he adivinado
todos los rostros del olvido.
– Son fantasmas -musita
borracho de horas agotadas.
Y señala hacia el oleaje
que golpea contra el acantilado.

Las últimas garzas de Yeats
han ganado las costas africanas
y me hablan de sus nombres
como si fueran las alas perdidas
de una ciudad, sin precisa memoria,
que se ha entregado, prostituta
de sí misma,
al abandono.

A veces los recuerdos imaginan
la soledad de los navíos,
que de tanto alejarse
no saben regresar
sobre sus propias huellas.

Esta tarde, el olor de los narguiles
embriaga el extravío
sobre las terrazas del Café Hafa.

(JOSÉ SARRIA)

 

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