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Campamentos argelinos de Tinduf: ¿De refugiados?

Mlicianos de "refugiados"

Aclaro, de antemano que importa muy poco cómo me llamo, ni de donde soy ni como he llegado hasta aquí, sino lo que voy a revelar, porque a excepción de una sola hermana, toda mi familia (15 miembros entre próximos y lejanos parientes) sigue, como la inmensa mayoría de su población, rehén del Polisario en los campamentos de Tinduf, pero esto no lo sabrán a través de España y sus laberintos de “derechos humanos” y de “solidaridad’ internacional… La situación de la población de estos campamentos es real y potencialmente inquietante. Atada a la vida, la gente se pregunta con qué derecho fue sometida a tantas humillaciones y a tantos atentados contra su dignidad saharaui. Cunde la desconfianza y la parquedad. Desaparecen trágicamente la solidaridad, la fraternidad y el amor al prójimo. La gente no busca más que sobrevivir para el día siguiente con la eterna pregunta de que si alguna ayuda humanitaria internacional u otra limosna haya llegado al campamento y, sobre todo, si les va a llegar.

 

Los impostores acaban siempre por hacer destapes (strip tease). Argelia y su Polisario no podían ser una excepción. El mundo (los que no lo sabían) comienza a preguntarse ¿Dónde existen o hayan existido en toda la historia de la humanidad) refugiados con un arsenal como el del Polisario y que pone y quita altos fuegos y que ataca y que amenaza y que…

No No son refugiados, aunque sirvan de escaparate para la mendicidad y la ayuda humanitaria internacional cuyo el 90% es malversado y versado en las cuentas bancarias de los caciques de la banda.

En Guergarat, por ejemplo, el viernes pasado, después de anunciar en un comunicado oficial que la ocupación del cruce fronterizo (zona de amortiguamiento) era “definitivo”; y al enterarse de que el ejército marroquí estaba en ruta, para ejercer su más legítimo derecho de despejar la circulación de bienes y personas, las milicias del Polisario se dieron a una precipitada fuga como si de corredores de fondo se tratara, abandonando sus sandalias y sus calzoncillos y quemando lo que habían instalado.

No, no era ni definitivo ni imponente, pero como todas las pretensiones del Polisario y de su mentor, porque no respira sin su permiso, las de Guegarat eran agua de borrajas y las que la sucedieron también, militarizando a menores de 4, 5, 6 y 7 años no se puede ir muy lejos y el mentor y creador argelino lo sabe.

Océano de mentiras… el Polisario se ahoga en sus bulos que, contrariamente a los hambrientos de los campamentos, lanzan un reducido grupo de privilegiados desde las diferentes capitales europeas.

¡Qué vergüenza!

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