Cronica desde TindufCrónicasFeatured

Campamentos argelinos de Tinduf: “Generosidad” sustraída de las raciones de los rehenes

Neo-canibales

 

Aclaro, de antemano que importa muy poco cómo me llamo, ni de donde soy ni como he llegado hasta aquí, sino lo que voy a revelar, porque a excepción de una sola hermana, toda mi familia (15 miembros entre próximos y lejanos parientes) sigue, como la inmensa mayoría de su población, rehén del Polisario en los campamentos de argelinos de Tinduf y víctima de laberintos de “derechos humanos” y de “solidaridad’ internacional… La situación de la población de estos campamentos es real y potencialmente inquietante. Atada a la vida, la gente se pregunta con qué derecho fue sometida a tantas humillaciones y a tantos atentados contra su dignidad saharaui. Cunde la desconfianza y la parquedad. Desaparecen trágicamente la solidaridad, la fraternidad y el amor al prójimo. La gente no busca más que sobrevivir para el día siguiente con la eterna pregunta de que si alguna ayuda humanitaria internacional u otra limosna haya llegado al campamento y, sobre todo, si les va a llegar.

 

Ignorancia (creer que Sahara es un nombre propio), búsqueda de lo exótico, “solidaridad” de invernadero, la malversación de las raciones de los secuestrados en este gulag argelino de Tinduf, jugosas propinas manchas de petróleo y de gas y un desafío a la autoridad de Naciones Unidas y de su Secretario General.

De nuevo, los “chupadores” españoles de sangre y de dolor de la población de los campamentos argelinos de Tinduf, disfrazados de artistas y de izquierdistas han sentido olor de una solución. Habrá que zancadillearlo y creen haberlo zancadilleado con estúpidas canciones, y slogans que datan de la época de la guerra fría.

Ninguno ha leído el informe de Aontio Guterres. Tampoco tienen costumbre de hacerlo. Les basta Argelia, sus petro dinares y como diría uno de ellos a su vuelta a España “que vayan todos los moros al diablo”.

Así son. Un nuevo tipo de mercenaria y de legión que no le interesan los niños militarizados ni las mujeres violadas ni la ayuda humanitaria malversada ni la tortura del Polisario ni sus crímenes que hasta su cúpula lo acaba de reconocer. Ni Sahara ni desierto ni ocho cuartos. Money is money. El dinero es incoloro e inodoro. Donde hay, cantan y apoyan.

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