Cronica desde TindufCrónicasFeatured

Campamentos argelinos de Tinduf: La inevitable metamorfosis

Comienza lo serio

 

Aclaro, de antemano que importa muy poco cómo me llamo, ni de donde soy ni como he llegado hasta aquí, sino lo que voy a revelar, porque a excepción de una sola hermana, toda mi familia (15 miembros entre próximos y lejanos parientes) sigue, como la inmensa mayoría de su población, rehén del Polisario en los campamentos de argelinos de Tinduf y víctima de laberintos de “derechos humanos” y de “solidaridad’ internacional… La situación de la población de estos campamentos es real y potencialmente inquietante. Atada a la vida, la gente se pregunta con qué derecho fue sometida a tantas humillaciones y a tantos atentados contra su dignidad saharaui. Cunde la desconfianza y la parquedad. Desaparecen trágicamente la solidaridad, la fraternidad y el amor al prójimo. La gente no busca más que sobrevivir para el día siguiente con la eterna pregunta de que si alguna ayuda humanitaria internacional u otra limosna haya llegado al campamento y, sobre todo, si les va a llegar.

¡Algo se mueve en Tinduf! Hasta hace muy poco nadie se atrevía a aventurarse poner preguntas sobre el curso de repartición de la ayuda humanitaria. “Los éxitos” diplomáticos y las imaginarias victorias militares se encargaban de eclipsar toda duda de los secuestrados en este Guantánamo argelino.

A l gente no le interesa ni de cerca ni de lejos África del Sur ni su “hospitalidad” que saben consecuencia de malos cálculos de competencia marroquí en África y en el mundo, pero si la ayuda humanitaria y su malversación, así como informaciones sobre las cuentas bancarias de aquellos pastores de camellos, hijos de pastores de camellos y nietos de pastores de camellos convertidos, de sopetón, en multimillonarios en divisas.

¡Algo se mueve en Tinduf! Y no va a ser los “tradicionales” métodos del garrote y de las fosas que lo va a poder sofocar esta vez.

Averías de todos lados. Y las garantías del refugiado “presidente” no surten efecto entre los que le aconsejan no confiar sin lilita en el mentor argelino.

Desde lo alto y desde lo bajo. Las cosas serias comienzan. Lo de África del Sur ha sido un “regalo envenenado”. La otra cara del iceberg puede aportar grandes sorpresas.

 

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