Cronica desde TindufCrónicasFeatured

Campamentos argelinos de Tinduf Marca-pasos para todos

Atavismo

 

Aclaro, de antemano que importa muy poco cómo me llamo, ni de donde soy ni como he llegado hasta aquí, sino lo que voy a revelar, porque a excepción de una sola hermana, toda mi familia (15 miembros entre próximos y lejanos parientes) sigue, como la inmensa mayoría de su población, rehén del Polisario en los campamentos de Tinduf, pero esto no lo sabrán a través de España y sus laberintos de “derechos humanos” y de “solidaridad’ internacional… La situación de la población de estos campamentos es real y potencialmente inquietante. Atada a la vida, la gente se pregunta con qué derecho fue sometida a tantas humillaciones y a tantos atentados contra su dignidad saharaui. Cunde la desconfianza y la parquedad. Desaparecen trágicamente la solidaridad, la fraternidad y el amor al prójimo. La gente no busca más que sobrevivir para el día siguiente con la eterna pregunta de que si alguna ayuda humanitaria internacional u otra limosna haya llegado al campamento y, sobre todo, si les va a llegar.

 

Los que vuelven a visitar los campamentos argelinos de Tinduf, especialmente, los españoles, encuentran “esta vez” que en los campamentos “queda muy poco”.

Todo ha desaparecido o está punto de desaparecer, incluso la ayuda humanitaria.

Solo quedan atavismos, huecos slogans cubanos de la era de la guerra fría y promesas argelinos que se han quedado en aguas de borraja.

¿Y nosotros?

En un alarde de desafío frontal al Polisario no pocos creen que es un momento histórico para tomar rendas de nuestros asuntos y decidir del futuro de nuestros hijos.

Del Polisario no se puede esperar nada. De su mentor argelino, menos. Nuestro destino está entre nuestras manos. Los que renuncian a su dignidad acaban en el vertedero de la historia.

Nadie se acomoda a la miseria, a la represión, a la confiscación de sus derechos a la amenaza de prisión o lo que es peor.

Los que vivían de atavismo acabaron mal. Hoy, por hoy, urge unir y no dividir, unificar y no separar, ser realista y dejar de ser soñador.

Tinduf vive al borde de un colapso socio-político

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