Cronica desde TindufCrónicasFeatured

Campamentos argelinos de Tinduf: “Refugiados” como fondo empresarial

Refugiadizados

 

Aclaro, de antemano que importa muy poco cómo me llamo, ni de donde soy ni como he llegado hasta aquí, sino lo que voy a revelar, porque a excepción de una sola hermana, toda mi familia (15 miembros entre próximos y lejanos parientes) sigue, como la inmensa mayoría de su población, rehén del Polisario en los campamentos de argelinos de Tinduf y víctima de laberintos de “derechos humanos” y de “solidaridad’ internacional… La situación de la población de estos campamentos es real y potencialmente inquietante. Atada a la vida, la gente se pregunta con qué derecho fue sometida a tantas humillaciones y a tantos atentados contra su dignidad saharaui. Cunde la desconfianza y la parquedad. Desaparecen trágicamente la solidaridad, la fraternidad y el amor al prójimo. La gente no busca más que sobrevivir para el día siguiente con la eterna pregunta de que si alguna ayuda humanitaria internacional u otra limosna pueda llegar.

 

En el Polisario ni siquiera el jefe de la milicia, el refugiado Al Ghali Al Mostafa Assayid cree en lo que dice y repite. La inmensa mayoría de los miembros de la cúpula de la banda son conscientes de la literalmente imposibilidad de una entidad fantoche en el Sahara marroquí, por ello acumulan fortunas para “un día no muy lejano”, afirma uno de ellos.

Argelinos y sus domésticos polisaristas saben que Marruecos que ha “resistido” durante casi 49 años, tiene todos los medios para hacer frente a los que desean una salida al Atlético a sus minerales, su gas y su petróleo con una procuración a una sangrienta e inútil milicia.

¿Qué hacer con un Marruecos que crece de manera excepcional en un mundo de crisis y que todo apunta hacia la certeza de que es más fuerte que ayer, menos que mañana?

Unos y otros lo saben. Mentores y domésticos saben que su impostura no puede durar mucho. ¿Cuántos padres fundadores del Frente Polisario han vuelto a su país: Marruecos? ¿Cuántos no esperan más que la oportunidad para hacerlo?

Hasta los tráficos, fuente y caudal de los ingresos de la cúpula de la milicia, han disminuido ante la vigilancia de los países “victimas” como Mali o Mauritania.

Se malversa la ayuda humanitaria y no queda para la población. El “asunto” dejó de ser rentable.

En Tinduf muchos preparan maletas. ¿A dónde se van a dirigir? La mayoría a su país: Marruecos, otros a Mauritania y el resto a Canarias.

La “causa” se convierte en cosa…

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