Cronica desde TindufCrónicasFeatured

Campamentos argelinos de Tinduf: Situación virtual

La diferencia entre ayer y hoy

 

Aclaro, de antemano que importa muy poco cómo me llamo, ni de donde soy ni como he llegado hasta aquí, sino lo que voy a revelar, porque a excepción de una sola hermana, toda mi familia (15 miembros entre próximos y lejanos parientes) sigue, como la inmensa mayoría de su población, rehén del Polisario en los campamentos de argelinos de Tinduf y víctima de laberintos de “derechos humanos” y de “solidaridad’ internacional… La situación de la población de estos campamentos es real y potencialmente inquietante. Atada a la vida, la gente se pregunta con qué derecho fue sometida a tantas humillaciones y a tantos atentados contra su dignidad saharaui. Cunde la desconfianza y la parquedad. Desaparecen trágicamente la solidaridad, la fraternidad y el amor al prójimo. La gente no busca más que sobrevivir para el día siguiente con la eterna pregunta de que si alguna ayuda humanitaria internacional u otra limosna haya llegado al campamento y, sobre todo, si les va a llegar.

 

A falta de poder apagar tanto descontento, como habitualmente hace con matracas y enarbolando Arrachid o Rabuni, el aparato represivo del Polisario se ha encontrado “sin saber por qué” como protesta uno de los jefes de sus efectivos, en el armario. “Hasta esto lo hacen mal”, comentaba T.SI una anciana que no ha visto a sus dos nietos en Cuba desde hace años.

Entre lo que dice y lo que hace, la junta militar argelina provoca, quizás, el aval de la cúpula con sus incontables beneficios y privilegios, y el odio y el rencor de los que han nacido en este gulag argelino, estrellados.

La gente comenta con diferente grado de humor y con diversos tonos la fortuna del refugiado Al Ghali Al Mostafa Assayid y de otros de sus protegidos y el vergonzoso, aunque “inmunizado” comportamiento de las hijas de los altos cargos militares en pleno desierto y, además, ¡colmo de vergüenza y de insensatez! Filmado.

“La gente quiere vida decente que aquí es como esperar un milagro”, se lamenta T.SI antes de contestar a sus amigas que la aconsejan de callarse “no tengo nada que perder. Toda una vida de miseria y en miseria”.

En medio de esta creciente tensión (fuego bajo cenizas) no son pocos los que hablan de Marruecos, de sus familias que se quedaron y de su vida decente y prospera. “Las imágenes y la verdad llegan hasta aquí.  Hoy no es igual que ayer. es la misma diferencia entre la verdad y la mentira”, suelta casi sollozando la anciana.

Entre otros temas de Khalil R’Guibi en infomarruecos.ma

  • Campamentos argelinos de Tinduf: Lógica de insensatez

  • Argelia/Marruecos: ¿De qué tema el Polisario?

  • Argelia y su teoría complotista Ya nadie lo cree…

 

 

 

 

 

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