Cronica desde TindufFeatured

Campamentos de Tindouf ¿2019….ya?

 

Aclaro, de antemano que importa muy poco cómo me llamo, ni de donde soy ni como he llegado hasta aquí, sino lo que voy a revelar, porque a excepción de una sola hermana, internada hace 11 meses en un hospital de Nuakchot, antes de decidir regresar a su país: Marruecos, toda mi familia (15 miembros entre próximos y lejanos parientes) sigue, como la inmensa mayoría de su población, rehén del Polisario en los campamentos de Tinduf pero esto no lo sabrán a través de España y sus laberintos de “derechos humanos” y de “solidaridad’ internacional… La situación de la población de estos campamentos es real y potencialmente inquietante. Atada a la vida, la gente se pregunta con qué derecho fue sometida a tantas humillaciones y a tantos atentados contra su dignidad saharaui. Cunde la desconfianza y la parquedad. Desaparecen trágicamente la solidaridad, la fraternidad y el amor al prójimo. La gente no busca más que sobrevivir para el día siguiente con la eterna pregunta de que si alguna ayuda humanitaria internacional u otra limosna haya llegado al campamento y, sobre todo, si les va a poder llegar parte de ellas.

¿Qué lejos está aquél siniestro 1974, 1975, 1976 e incluso 1977? Y… ¿Qué lejos está lo que se nos ha prometido Argelia y sus sanchos Panzas del Polisario?
¿Qué lejos están aquellos bonios días en que estábamos en nuestra patria marroqui, entre los nuestros, con n uesgtra sonrfisa y nuestra esperanza y qué desgracia aquél día en que las hordas dirigidas por los enemigos de Dios, Buicher y Mahfud nos arrastraron a este infierno de Tindouf?
43 años de tristeza, sufrimiento, privación, humillación y esclavitud. Argelia no tiene perdón con Dios ni su Polisario con nosotros.
La gente, bajo otros cielos hablan de año nuevo. ¿Qué año? En estos horribles campamentos donde solo sobran lágrimas, hemos perdido la noción del tiempo, el sabor de la v ida y el brillo de la esperanza.
Vegetamos como, plantas silvestres regadas por las mentiras de Argelia y su Polisario.
Solo nos queda Dios y nuestro país: Marruecos. Nuestra convicción es inalterable de que Dios Posterga y no Descuida.
 
 
 
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