Cronica desde TindufFeatured

Campamentos de Tindouf El referéndum…

Aclaro, de antemano que importa muy poco cómo me llamo, ni de donde soy ni como he llegado hasta aquí, sino lo que voy a revelar, porque a excepción de una sola hermana, internada hace 11 meses en un hospital de Nuakchot, antes de decidir regresar a su país: Marruecos, toda mi familia (15 miembros entre próximos y lejanos parientes) sigue, como la inmensa mayoría de su población, rehén del Polisario en los campamentos de Tinduf pero esto no lo sabrán a través de España y sus laberintos de “derechos humanos” y de “solidaridad’ internacional… La situación de la población de estos campamentos es real y potencialmente inquietante. Atada a la vida, la gente se pregunta con qué derecho fue sometida a tantas humillaciones y a tantos atentados contra su dignidad saharaui. Cunde la desconfianza y la parquedad. Desaparecen trágicamente la solidaridad, la fraternidad y el amor al prójimo. La gente no busca más que sobrevivir para el día siguiente con la eterna pregunta de que si alguna ayuda humanitaria internacional u otra limosna haya llegado al campamento y, sobre todo, si les va a poder llegar parte de ellas.

Ni Cuba y sus siniestras enseñanzas del odio y de la divergencia, ni África del Sur y sus promesas sin días siguientes, mucho menos Argelia y sus trasnochados sueños de tutela y de hegemonía…  ni siquiera casi 43 años de naufragio identidario y la sucesión de generaciones han podido apagar los sentimientos nacionales de una población, objeto de la peor tentativa de desnaturalización dela historia…
Dicen que la mayoría de los saharauis viven y vegetan aquí en estos campamentos, que permitan a las organizaciones internacionales que se les preguntar lo que quieren . Más del 95% optaría por el regreso a su país: Marruecos, a sus familias, a su tierra y a su  verdadero entorno.
43 años de infierno mientras que otro se pasean entre las capitales de Occidente, vigilando sus cuentas bancarias y haciendo “prosperar” sus sucios negocios.
Unos y otros y entre ambos, el anhelo, el deseo y la oración de que termine esta pesadilla.
Un amigo español ( de Podemos) m contaba hace unos días que al preguntar a los miembros de una familia en los campamentos, le respondieron unánimemente:
  • Regresar a nuestro país
  • ¿Y cuál es vúmetro país?
  • Marruecos, respondieron en coro, espontáneamente.
Mi amigo (Julio B) me prometió e incumplió que lo iba a darlo a conocer en España.
 
 
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