Cronica desde Tinduf

Campamentos de Tindouf: ¡Están hartos!

 

y poco cómo me llamo, ni de donde soy ni como he llegado hasta aquí, sino lo que voy a revelar, porque a excepción de una sola hermana, toda mi familia (15 miembros entre próximos y lejanos parientes) sigue, como la inmensa mayoría de su población, rehén del Polisario en los campamentos de Tinduf pero esto no lo sabrán a través de España y sus laberintos de “derechos humanos” y de “solidaridad’ internacional… La situación de la población de estos campamentos es real y potencialmente inquietante. Atada a la vida, la gente se pregunta con qué derecho fue sometida a tantas humillaciones y a tantos atentados contra su dignidad saharaui. Cunde la desconfianza y la parquedad. Desaparecen trágicamente la solidaridad, la fraternidad y el amor al prójimo. La gente no busca más que sobrevivir para el día siguiente con la eterna pregunta de que si alguna ayuda humanitaria internacional u otra limosna haya llegado al campamento y, sobre todo, si les va a poder llegar parte de ellas.

“No hay nada peor que limitarse a ejecutar órdenes del mentor”. La reflexión es de J.El MA, uno de los cabecillas del Polisario que, desde hace semanas, parece haberse revelado contra el “totalitarismo y oportunismo de algunos de los próximos colaboradores de Brahim Ghali”.

“Esto va de mal a peor” se ha atrevido a revelar J.EL.MA justo después de que fuera convocado y amenazado con su familia de las “peores represalias”.

Averías… el agua que, tanta falta hace, sale de todos lados. Ni Argelia ni menos aún su doméstico el Polisario parecen capaces de contener esta avalancha de descontento, parquedad y desconfianza. “Los verdaderos militantes se fueron. Unos: murieron en Vitoria otros están muriendo en Vitoria, la inmensa mayoría prefiere Canarias en espera de…”. J. El MA sabe lo que dice. De sus 58 años, 44 los ha dilapidado tras espejismos. “Mi padre tenía más de 300 camellos”. Recuerda en alusión a Buicher Mostafa Sayed y otros que se enriquecieron de la “causa” “cuando antes no tenían donde caerse muertos”.

  1. EL.MA no es el único decepcionado. Cuenta que decenas de “fieles” están en las mazmorras en Rabuni. “Algunos han desaparecido, desde hace meses, sin dejar rastro”, denuncia antes de enfatizar: “Creo que ha venido el tiempo de rectificarse y pedir perdón a estas poblaciones condenadas a existir atadas a la vida, mientras que ellos nadan en la opulencia”.

 

 

 

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