Cronica desde TindufFeatured

Campamentos de Tindouf Imaginando lo que es el otro lado del telón de acero

Aclaro, de antemano que importa muy poco cómo me llamo, ni de donde soy ni como he llegado hasta aquí, sino lo que voy a revelar, porque a excepción de una sola hermana, internada hace 11 meses en un hospital de Nuakchot, antes de decidir regresar a su país: Marruecos, toda mi familia (15 miembros entre próximos y lejanos parientes) sigue, como la inmensa mayoría de su población, rehén del Polisario en los campamentos de Tinduf pero esto no lo sabrán a través de España y sus laberintos de “derechos humanos” y de “solidaridad’ internacional… La situación de la población de estos campamentos es real y potencialmente inquietante. Atada a la vida, la gente se pregunta con qué derecho fue sometida a tantas humillaciones y a tantos atentados contra su dignidad saharaui. Cunde la desconfianza y la parquedad. Desaparecen trágicamente la solidaridad, la fraternidad y el amor al prójimo. La gente no busca más que sobrevivir para el día siguiente con la eterna pregunta de que si alguna ayuda humanitaria internacional u otra limosna haya llegado al campamento y, sobre todo, si les va a poder llegar parte de ellas.

Hace unos días, un amigo (joven de 27 años y un diploma de dentista de la Facultad Echevarría de La Habana) me confesaba que se divertía barajando las cifras que dilapida el Polisario y su mentor argelino en manteneros tan ingenuos en estos acampamentos del horror.
“Nos toman por tontos o por menores”, me contaba con una, a primera vista, sospechosa osadía.
Mi amigo acabó por hacerme una gran “revelación”: “El día menos pensado, Khalil, no me volverás a ver por aquí”.
Mi amigo no me dijo a donde piensa irse. “Desde luego no a Cuba ni a uno de los países africanos a donde envía sus mercenarios disfrazados de medicina”.
Algo ha debido oler mi amigo por lo cual no dejé riendas sueltas ni a mi lengua ni a mi pensamiento. Pero él se ha atrevido incluso a revelarme que uj grupo de saharauis “cubanizados” (porque llevan en la isla caribeña desde cuando tenían cuatro o cinco años) llevan a cabo campañas contra el Polisario y sus métodos totalitarios, así como contra su servidumbre ciega a Argelia y su régimen.
¿Sabes que menos del 3% de los diplomados en Cuba regresan a estos campamentos? Me preguntó antes de enfatizar “ ¡Otro negocio!”.
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