Cronica desde TindufFeatured

Campamentos de Tindouf “Los espejismos son lo que son”

Aclaro, de antemano que importa muy poco cómo me llamo, ni de donde soy ni como he llegado hasta aquí, sino lo que voy a revelar, porque a excepción de una sola hermana, internada hace 11 meses en un hospital de Nuakchot, antes de decidir regresar a su país: Marruecos, toda mi familia (15 miembros entre próximos y lejanos parientes) sigue, como la inmensa mayoría de su unpoblación, rehén del Polisario en los campamentos de Tinduf pero esto no lo sabrán a través de España y sus laberintos de “derechos humanos” y de “solidaridad’ internacional… La situación de la población de estos campamentos es real y potencialmente inquietante. Atada a la vida, la gente se pregunta con qué derecho fue sometida a tantas humillaciones y a tantos atentados contra su dignidad saharaui. Cunde la desconfianza y la parquedad. Desaparecen trágicamente la solidaridad, la fraternidad y el amor al prójimo. La gente no busca más que sobrevivir para el día siguiente con la eterna pregunta de que si alguna ayuda humanitaria internacional u otra limosna haya llegado al campamento y, sobre todo, si les va a poder llegar parte de ellas.

Sidi Mohamed H.K es un hombre de unos 5O anos. Llegó a este campo de concentración con su padre, pastor secuestrado en los arrabales de Khaui Ennaam por las hordas de Mostafa Bachir, alias “Buicher” y Mahfud Biba. Estuvo en Cuba, antes en Argel y en Maputo. Es ingeniero agrónomo que se dedica a chapuzas de tiendas de campaña (jaimas). “Ya van 23 años.  ¿Cuántos quedan?” le preguntaron, respondiendo él espontáneamente “si no nos ¡movemos, todo lo que nos queda de vida y de nuestros hijos y nietos. Los espejismos son los que son”.
El hombre sabe lo que dice. Por haber vivido fuera de estos tristes campamentos sabe de qué habla y conoce la verdad y sus perspectivas. “Nos engañan. Nos engañaron siempre. No hay ningún odio en Marruecos. Al contrario, nos aman y esperan con ansias nuestro regreso. Ali están vuestros hermanos y vuestras familias viviendo un bienestar y una felicidad y prosperidad que no existe en muchos países europeos”.
Muchos esperaban no volver a verle al día siguiente. No fue así. Su esposa argelina y sus hijos argelinos le proporcionan protección e inmunidad. Pero, eso sí, los mentores argelinos le han tirado las orejas. “Eso te hubiera llevado directamente ante el pelotón de ejecución en Rabuni. Por mucho menos, algunos se encuentran actualmente bajo las tumbas en el desierto”, le advirtieron sus cunados.
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