Campamentos de Tindouf Polisarios ( en plural): Separatismo tribal

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Una ayuda humanitaria de la que solo llega a las poblaciones de los campamentos el 30%

 

 

Aclaro, de antemano que importa muy poco cómo me llamo, ni de donde soy ni como he llegado hasta aquí, sino lo que voy a revelar, porque a excepción de una sola hermana, internada hace 11 meses en un hospital de Nuakchot, antes de decidir regresar a su país: Marruecos, toda mi familia (15 miembros entre próximos y lejanos parientes) sigue, como la inmensa mayoría de su población, rehén del Polisario en los campamentos de Tinduf pero esto no lo sabrán a través de España y sus laberintos de “derechos humanos” y de “solidaridad’ internacional… La situación de la población de estos campamentos es real y potencialmente inquietante. Atada a la vida, la gente se pregunta con qué derecho fue sometida a tantas humillaciones y a tantos atentados contra su dignidad saharaui. Cunde la desconfianza y la parquedad. Desaparecen trágicamente la solidaridad, la fraternidad y el amor al prójimo. La gente no busca más que sobrevivir para el día siguiente con la eterna pregunta de que si alguna ayuda humanitaria internacional u otra limosna haya llegado al campamento y, sobre todo, si les va a poder llegar parte de ellas.

A no pocos en estos campamentos les gustaría saber si el proyecto separatista argelino-polisarista no ha comenzado, de manera vertiginosa en estos propios campamentos.
El fantasmagórico proyecto “RASD” parece infectar grave y estrepitosamente a los campamentos donde, desde hace meses, existen más de una RASD: Rasd R’gibat, RASD, Izzaekien, RASD Larousien RASD….
Son tantas las RASD que no se sabe por dónde comenzar, por quién optar y como terminar.
Una seria preocupación para Argelia, que alega que, a la incompetencia y la inutilidad de la cúpula del Polisario se suma ahora, espontáneamente el síndrome del separatismo tribal que lo inventaron para con Marruecos y resulta que contagia a propios.
Separatismo primal y atávico: el verdadero separatismo que ni la represión ni los métodos fascistas del Polisario pueden sofocar. Cada uno arrastra por su lado, por su tribu y por los “suyos”. No es una alucinación de un “Estado” sino de decena de Estados en una población que no excede las 100 000 almas en el más generoso y extravagante de los censos de la población en los campamentos de Tindouf.
Por dónde tirar…