Campamentos de Tindouf ¿Qué está tramando Argelia?

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Crece el descontento y la crispacion en los campamentos

 

Aclaro, de antemano que importa muy poco cómo me llamo, ni de donde soy ni como he llegado hasta aquí, sino lo que voy a revelar, porque a excepción de una sola hermana, internada hace 11 meses en un hospital de Nuakchot, antes de decidir regresar a su país: Marruecos, toda mi familia (15 miembros entre próximos y lejanos parientes) sigue, como la inmensa mayoría de su población, rehén del Polisario en los campamentos de Tinduf pero esto no lo sabrán a través de España y sus laberintos de “derechos humanos” y de “solidaridad’ internacional… La situación de la población de estos campamentos es real y potencialmente inquietante. Atada a la vida, la gente se pregunta con qué derecho fue sometida a tantas humillaciones y a tantos atentados contra su dignidad saharaui. Cunde la desconfianza y la parquedad. Desaparecen trágicamente la solidaridad, la fraternidad y el amor al prójimo. La gente no busca más que sobrevivir para el día siguiente con la eterna pregunta de que si alguna ayuda humanitaria internacional u otra limosna haya llegado al campamento y, sobre todo, si les va a poder llegar parte de ellas.

La extraña actitud de los responsables argelinos de su cuestión saharaui, es objeto, desde hace semanas, de comentarios que van desde la duda, hasta la desconfianza, pasando por la parquedad para desembocar en la condena. “Nos han usado durante casi 43 años y ahora están tramando algo”, comentaba un viejo antes de recibir la respuesta de su nieto (de 31 años, estudiante en Argel): “Nos están vendiendo al mejor impostor”. El viejo Bachir dice que nunca confió en los argelinos.
De humillación en humillación, de arrogancia en arrogancia, de desprecio en desprecio, los ancianos de estos tristes campamentos no recuerdan como se han perdido el orgullo y la dignidad saharauis. “Pregúntalo a los que, de este drama, nuestro drama, han montado fortunas colosales”, vuelve a replicar el nieto.
Peor que ayer, mejor que mañana. Las poblaciones de estos tristes campamentos se preguntan de qué está hecho su mañana. “De lágrimas y de sufrimiento con Argelia y sus apetitos”, piensan todos.
Los campamentos de Tindouf: un barril de pólvora que nadie sabe exactamente cuando estallará.