Cronica desde TindufFeatured

Campamentos de Tindouf: Se van…

"Esto" se hunde...

Poco jmporta quién soy ni cómo me llamo, ni de donde soy ni como he llegado hasta aquí, sino lo que voy a revelar, porque a excepción de una sola hermana, toda mi familia (15 miembros entre próximos y lejanos parientes) sigue, como la inmensa mayoría de su población, rehén del Polisario en los campamentos de Tinduf pero esto no lo sabrán a través de España y sus laberintos de “derechos humanos” y de “solidaridad’ internacional… La situación de la población de estos campamentos es real y potencialmente inquietante. Atada a la vida, la gente se pregunta con qué derecho fue sometida a tantas humillaciones y a tantos atentados contra su dignidad saharaui. Cunde la desconfianza y la parquedad. Desaparecen trágicamente la solidaridad, la fraternidad y el amor al prójimo. La gente no busca más que sobrevivir para el día siguiente con la eterna pregunta de que si alguna ayuda humanitaria internacional u otra limosna haya llegado al campamento y, sobre todo, si les va a poder llegar parte de ellas.

La cuerda de la impostura suele ser corta. En el caso de las milicias del Polisario a sueldo de Argel, muy corta.

Hasta Venezuela contempla cortar con el Polisario, fuente de problemas e inquietudes. De “El gafe” la calificaba recientemente un alto cargo del régimen e Maduro, quien lo explica “no es rentable y es perjudicial para los intereses de Venezuela”.

Los demás “amigos” del Polisario comprados a precio de oro por el mentor argelino buscan un mejor impostor. “Argelia no parece poder salir de donde está pronto”, precisaba cínicamente el alto cargo venezolano.

Hasta Cuba “repatria” a sus mercenarios. “Otra cosa, mariposa”. El Polisario es cadáver… es una de estas pesadillas que los regímenes totalitarios crean y luego padecen o hacer padecer.

Casi el 80% de los tratamientos médicos en estos tristes campamentos de Tindouf se hacen con medicina tradicional y los métodos “de los abuelos”. “Los cubanos están desertando”, acusaba ayer M. El JF cuya madre está entre la vida y la muerte, sin cuidados ni atención. “Nos queda Dios”, se resigna.

A todos queda Dios porque sin él, nadie podía imaginar lo que pueda suceder con tan rapaces aves de rapiña…

 

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