Campamentos de Tindouf Suspense permanente

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Aclaro, de antemano que importa muy poco cómo me llamo, ni de donde soy ni como he llegado hasta aquí, sino lo que voy a revelar, porque a excepción de una sola hermana, internada hace 11 meses en un hospital de Nuakchot, antes de decidir regresar a su país: Marruecos, toda mi familia (15 miembros entre próximos y lejanos parientes) sigue, como la inmensa mayoría de su población, rehén del Polisario en los campamentos de Tinduf pero esto no lo sabrán a través de España y sus laberintos de “derechos humanos” y de “solidaridad’ internacional… La situación de la población de estos campamentos es real y potencialmente inquietante. Atada a la vida, la gente se pregunta con qué derecho fue sometida a tantas humillaciones y a tantos atentados contra su dignidad saharaui. Cunde la desconfianza y la parquedad. Desaparecen trágicamente la solidaridad, la fraternidad y el amor al prójimo. La gente no busca más que sobrevivir para el día siguiente con la eterna pregunta de que si alguna ayuda humanitaria internacional u otra limosna haya llegado al campamento y, sobre todo, si les va a poder llegar parte de ellas.

Argelia parece que ha “tranquilizado” a los jefes mafiosos del Polisario sobre la reanudación de las relaciones diplomáticas entre África del Sur y Marruecos y, probablemente dentro de poco con Venezuela y hace poco con Cuba.
Según una fuente fidedigna en la cúpula del Polisario “no son pocos los miembros de la ‘dirección’ que creen que desde base mucho tiempo, Argelia hace poco en esta ‘cuestión del Sahara”. Otros, cuya identidad ha sido ocultada a cal y canto han decidido abandonar el barco del separatismo y esperan el desenlace de sus negociaciones con oficiales marroquíes en /Mauritania y en Canarias.
Ahora bien, la citada fuente no se ha olvidado de precisar que “es que, con su perfil, cada vez más b ajo, Argelia poco puede hacer hoy y menos mañana”. ¡Bastante tiene con sus propios problemas!
En este orden de visiones, que en casi todas las reuniones de la cúpula del Polisario terminan con portazos de dos o tres de sus miembros” influyentes”.
Tiempo de divergir y es exactamente lo que el mentor argelino no permite. Prohibido discrepar. Aquí manda fulano y mengano y… punto.