Cronica desde TindufFeatured

  Campamentos de Tindouf ¿ Y ahora? Khalil R’Guibi

 

Aclaro, de antemano que importa muy poco cómo me llamo, ni de donde soy ni como he llegado hasta aquí, sino lo que voy a revelar, porque a excepción de una sola hermana, internada hace 11 meses en un hospital de Nuakchot, antes de decidir regresar a su país: Marruecos, toda mi familia (15 miembros entre próximos y lejanos parientes) sigue, como la inmensa mayoría de su población, rehén del Polisario en los campamentos de Tinduf pero esto no lo sabrán a través de España y sus laberintos de “derechos humanos” y de “solidaridad’ internacional… preferente y casi exclusivamente con una ínfima parte de los saharauis.

Como en tatas veces durante 42 años, ha pasado la visita a los campamentos del enviado especial del secretario general de Naciones Unidas y esta pobre gente de estos vergonzosos campamentos vuelven a sus tiendas de campaña arrastrando banderas, instrumentos musicales y sobre todo su inigualable decepción y desilusión.
Habrá que esperar… formulando los votos y la esperanza de que llegue la próxima vez una buena parte de la ayuda humanitaria internacional.
Habrá que esperar que alguien, en alguna organización mundial se deje engañar por Argelia o su Polisario para decidir visitar estos campamentos.
Habrá que esperar el milagro…
En espera, no pocos se preguntan cómo viven sus hermanos en Marruecos. Un crimen de lesa majestad que se paga  muy a menudo con la vida.
42 años cantando y gritando cada vez que viene alguien. 42 anos de hambre y escasez… 42 anos de humillación y de incertidumbre a un régimen como el argelino repudiado por todo el mundo.
Sin presente, dilapidado el pasado y desbaratado el futuro. El crimen argelino no tiene otro igual. “Pero Dios es Grande que Posterga pero nunca Descuida” como diría mi buen tio paterno Bouicher.
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